La alcaldesa del municipio de Tarazá, Gladis Rebeca Miguel, confirmó que un grupo armado encapuchado sacó de sus casas a tres mineros, los llevaron a una cancha y allí les lanzaron una granada que les arrebató la vida a esos trabajadores.

La mandataria reveló que la explosión alcanzó a destruir parcialmente el comedor de niños atendidos por Pastoral Social.

Los hechos ocurrieron en la vereda San Antonio, corregimiento Barro Blanco, donde según algunos habitantes dijeron que los criminales cubiertos con capuchas y armados con fusiles, hicieron disparos y advirtieron que eran de la banda criminal Los Caparros.

La masacre provocó de igual forma el desplazamiento de 42 familias, unas 135 personas y de ellos 65 niños.

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