Después de posesionarse ante el notario segundo de Montería y recibir la banda de alcalde de manos de un arenero del Sinú, Carlos Ordosgoitia, pronunció su primer discurso como mandatario. Allí dejó claro sus líneas de pensamientos con las que pretende gobernar.

Este es el discurso completo.

Hoy, no se posesiona un alcalde, hoy se posesiona un pueblo. Un pueblo representado por los que votaron la propuesta de Ahora la Gente, pero también por los que nos hicieron oposición y por los que no sintieron el impulso de salir a votar porque están cansados de la manera de hacer política y la forma de gobernar que siempre han visto. ¡Nosotros vamos a gobernar para todos!

Nuestro mandato no puede iniciar fraccionado y este es el momento para decirle a los que me acompañarán en la administración: unamos a Montería. La gente merece más que bandos, casas y clanes; merece una clase dirigente consciente de que hay que solucionar los problemas de fondo, que debemos saldar deudas sociales; una clase dirigente que debe agachar la cabeza porque a pesar de lo que hemos avanzado, seguimos siendo una sociedad en la que aún se sufre por no tener certeza del mañana.

Tenemos que ejercer un liderazgo que le recorte distancia a la incertidumbre, que levantarse no sea un acto de fe, sino la seguridad de que habrá empleo; un hospital que atienda sin obstáculos al que se enferma, un cupo para quien quiera ir a la universidad, una oportunidad para quien decida lanzarse al agua del emprendimiento.

Les pido humildad y mucho sacrificio estos cuatros años. A todos: a los que están acá sentados, a los medios de comunicación, a la administración saliente, a los empresarios, a los monterianos de a pie, a todos. El descanso sólo llegará cuando nos convirtamos en la mejor ciudad de Colombia, no quiero que aspiremos a menos. El descanso llegará cuando nos graduemos con honores por haber superado las expectativas, no sólo las de carácter técnico y administrativo, sino las verdaderas metas que nos impone la misma gente.

Quiero que trabajemos por una Montería que no marche, no porque se le reprima, o se niegue el derecho legítimo de protestar, sino porque no lo necesite, porque sientan que acá tienen garantías de vida y progreso.

Debemos armonizar la ciudad, hay que continuar con lo que va bien, garantizar las obras que están proyectadas, pero hay que empezar a poner el foco en las personas, implementando estrategias que permitan cerrar la brecha de la desigualdad y erradicar la pobreza.

Tenemos que ser capaces de unir las tres ciudades que conviven pero que no se mezclan: la Montería rural, la Montería de la margen izquierda y la Montería de la margen derecha. En otras palabras, la administración y los mismos ciudadanos deben liderar procesos para que todos se acerquen hacia un objetivo, lograr que la ciudad sea referente en el mundo por lo que debe ser: que la gente tenga ingresos, que seamos una ciudad sostenible y de largo plazo, que envejecer sea un premio, que los impuestos redunden en calidad de vida, que los niños puedan volver a jugar tranquilos en las calles.

A nuestro equipo les pido humildad para atender a los ciudadanos; por ellos es que estamos aquí. Hay que renunciar a la vanidad del poder, que por lo general termina en soledad y zozobra. Les pido que sintamos el sentido de urgencia de cada monteriano que tiene algo por resolver, en especial, por los más vulnerables que tienen mucho por resolver; hay que equilibrar el terreno. No seamos el funcionario que pone trabas, sino el que busca soluciones; no seamos el funcionario que tiene un “no se puede” siempre en la punta de la lengua, sino el que hace hasta la imposible por resolver.

Para mí no hay visión más estratégica que hacer la tarea y hacerla bien. Nos podemos desgastar en discursos grandilocuentes, en visiones arrogantes, pero yo estoy acá para que la ciudad le funcione bien a todos.

Tampoco seamos el político que va y cobra una gestión, ni el empresario que siente que todo lo da y todo lo merece; les propongo que en esta nueva Montería seamos ese político que entienda que los recursos públicos son para invertirlos en la gente y en resolver los problemas; que la labor debe ser más silenciosa y efectiva, que el trabajo y la abnegación por el mismo son una sola cosa; seamos el empresario que busca como ceder más, producir para el bienestar y el equilibro de la sociedad de la que depende; seamos ese monteriano ejemplar que se pone en los zapatos del otro.

Somos una ciudad que crece, pero aún estamos en el momento de crecer bien, de corregir vicios y de proyectarnos con responsabilidad. A mi base y mi coalición le digo: escuchemos, entendamos y conciliemos; a la oposición le digo: debatamos con evidencia y con argumentos; y a los ciudadanos les digo: exíjannos, ustedes pagan impuestos para tener Estado, pero también ayúdennos a construir la nueva Montería.

Pido humildad para trabajar en equipo, sin reservas, apostándole a un departamento y una capital que se sientan en el resto del país, que jalonen, que produzcan. Por eso hoy hacemos esta posesión conjunta con Orlando, para enviar un mensaje de unidad al país y a nuestros ciudadanos. Queremos dar señales claras de que no se trata solo de Montería por un lado y el resto del departamento por otro, sino que se actúe bajo un modelo ciudad-región que integre su aparato productivo, que desarrolle grandes proyectos de infraestructura y transporte, que consiga recursos en bloque, que sueñe los mismos sueños, que tenga a la gente como principal destinatario de nuestra labor.

El área rural de Montería y el resto del departamento van a generar trabajo y oportunidades. Nuestra tierra es fértil y el potencial es enorme, no sólo Colombia necesita que produzcamos, muchas partes del mundo están esperando lo que produzcamos y ahí está la llave alcaldía – gobernación que debe funcionar como un reloj de alta precisión. ¡Vamos a darle visión y salida a nuestro campo!

A Dios le pido humildad para tomar las mejores decisiones, para reconocerme como parte de un equipo, para escuchar los buenos consejos vengan de donde vengan. Discernimiento, para saber enderezar el camino y asumir las decisiones difíciles, porque liderar implica responsabilidades que impactarán en cada uno de ustedes.

Señor Marcos Pineda, respetaré la gestión, las obras y lo positivo de los últimos cuatro años. Esta nueva Montería será la Montería generosa, porque vamos a trabajar en la consolidación de nuestra visión de ciudad y campo, que tiene como eje central el ciudadano. En esta nueva Montería generosa, servir no será un compromiso sino la esencia.

Pondremos nuestra mirada en temas como la generación de empleo, con centros de emprendimiento para que jóvenes, madres, padres, y los que usan la moto como sustento, tengan la oportunidad de echar rodar sus sueños. ¡Montería será la capital del país con el mayor presupuesto destinado al emprendimiento!

También le apostaremos al desarrollo rural, porque queremos que el campo sea sinónimo de progreso y no de atraso, y por eso vamos a trabajar para que podamos dar los primeros pasos de agroindustria.

En educación, que Montería cuente con una infraestructura educativa adecuada en la zona rural, con docentes que se formen permanentemente, para que nuestros niños, niñas y jóvenes reciban la mejor educación y que puedan continuar sus estudios con la garantía de que tendrán cupos para hacerlo en la Universidad del Sur o en las dos sedes del SENA que construiremos para ampliar la oferta educativa, teniendo en cuenta la pertinencia y nuevas demandas del mercado. ¡Estamos pensando en nuestros jóvenes!

No puedo dejar de mencionar al río Sinú, el que hoy estemos aquí tomando posesión, confirma nuestro compromiso de convertirlo nuevamente en el eje de desarrollo económico, cultural y ambiental de Montería; por eso avanzaremos en la construcción de las Rondas Sur y Margen Izquierda, haremos realidad la línea azul y diseñaremos un verdadero plan sectorial de turismo donde el río será protagonista, para que todos conozcan esta riqueza natural que nos enorgullece y que estoy seguro podemos aprovechar mejor en temas de movilidad y turismo, para generar empleo y mejorar la calidad de vida de la gente.

Una tarea pendiente cuya solución no podemos seguir postergando, es la construcción del Mercado del Sur, pues los comerciantes y quienes compran a diario allí, piden un espacio que dignifique su labor.

En el sector salud, si bien se mejoró la red hospitalaria pública, hoy los monterianos necesitan que los programas de promoción y prevención lleguen a sus casas y que los servicios de salud de segundo nivel como la atención de especialistas, estén al alcance de su mano.

En deporte, además de escenarios deportivos, Montería necesita una política pública que incentive su práctica y que al mismo tiempo le brinde oportunidades a quienes quieren formarse en diversas disciplinas, por eso haremos la Villa Olímpica de la Margen Izquierda y crearemos Escuelas de formación deportiva gratuitas, donde los niños, niñas y jóvenes pondrán entrenar y formarse también en valores, porque hoy Colombia necesita personas que respeten las diferencias, que trabajen en equipo por un mismo propósito y que se valore la familia.

La cultura es catalogada por muchos como la cenicienta en los gobiernos, hoy les digo que en estos 4 años la cultura será protagonista y tendrá más espacios para su fomento y promoción y los gestores culturales serán nuestros aliados para avanzar en esa meta. Montería respirará cultura, ¡en esto trabajaremos de forma decidida!

En seguridad: los monterianos y quienes habitan nuestra ciudad y nuestro campo necesitan sentirse seguros, por eso seré más que el comandante en jefe de la Policía, seré uno de ellos, seré el primer policía de la ciudad y trabajaremos 24/7 para devolverle la tranquilidad y la confianza a los ciudadanos.

No puede haber crecimiento económico si la inclusión no es una realidad. En estos 4 años la inclusión social no será solo de palabra, sino que se materializará con hechos concretos. Los jóvenes, la población LGTBI, la personas en situación de discapacidad, los indígenas, las víctimas, los que profesan diferentes credos religiosos, los animalistas, los adultos mayores, los informales, los empresarios, la academia, todos tienen espacio en el Gobierno de la Gente, porque si de algo pueden estar seguros, es que mantendremos el diálogo ciudadano, escucharemos y buscaremos consensos en beneficio siempre de lo que nos tiene hoy aquí; la gente.

A las mujeres, a quienes les profeso profundo respeto y admiración, les digo: vamos a trabajar decididamente por ustedes, porque queremos mujeres empoderadas que nos ayuden a construir esta Montería próspera y generosa; ustedes son la columna vertebral de las familias y la familia es el núcleo de la sociedad. Por eso serán un pilar fundamental en el Gobierno de la Gente y mi esposa Antonella y mis hijas Mariana, Isabella y Antonia, estarán allí para garantizar que así sea.
Como monteriano y como ciudadano quiero pedirle a todos, los que están aquí y los que nos están siguiendo a través de los medios de comunicación, que demuestren todo el amor que sienten por nuestra ciudad, que nos rodeen en estos 4 años, que nos ayuden a construir esta nueva Montería. Hemos demostrado que en equipo logramos lo que nos proponemos, por eso hoy les pido que nos unamos por Montería, que no pensemos en colores políticos, que cada acción nos conlleve a mejorar la calidad de vida las familias, del vecino, del que está en otro barrio o corregimiento; que nos lleve a consolidar el presente para tener un mejor futuro. Unidos podemos lograrlo.

Estamos enfrentando nuevos tiempos, estamos comenzando la década de la dignidad y las garantías sociales; estamos por arrancar los mejores tiempos de nuestra ciudad y por ello debemos ser mejores seres humanos; estamos siendo el relevo para que mejores generaciones lideren nuestros destinos, estamos abriendo el camino a liderazgos más empáticos. Hoy me posesiono como alcalde para que unidos construyamos la Montería que anhelamos. Una Montería donde siempre esté primero la Gente.

¡Llegó el Gobierno de la Gente! Muchas gracias!

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