Hay que saber perder

Hay que saber perder

Nada que reclamarle a los jugadores de Vaqueros. Lo dieron todo y estuvieron por segunda vez consecutiva en una final. Este es un equipo que apenas tiene dos años de vida y competición oficial, y tiene en su vitrina el trofeo de campeón y el primer equipo de Colombia en la Serie del Caribe.

Eso debe quedar claro para aquellos que con ropa de aficionados se han dedicado a despotricar de jugadores. El béisbol es como todo deporte, se tienen días buenos, malos, se falla se acierta, se cometen errores, pero también hay que reconocer la superioridad del rival.

Vaqueros estuvo ad portas del título y no pudo concretarlo en tres oportunidades seguidas, cuando tenía la serie 3×1 a su favor. Caimanes despertó los ‘mulos’ ofensivos que inscribió en este campeonato y con dominio de sus mejores lanzadores ganó.

Caimanes fue confeccionado para ser campeón y ser protagonista en la Serie del Caribe representando a Colombia. No en vano durante lo largo del campeonato le ganaron a Vaqueros 12 juegos, frente a 7 donde los monterianos vieron la victoria.

Duele para el aficionado, pero se debe reconocer que fueron superiores durante la temporada regular, round robin y el playoff final. No pudo Vaqueros ganarle una serie. Allí está la diferencia.

Que en la final tuvo Vaqueros para derrotarlo, sí, pero al frente había un equipo con seis grandes ligas y con jugadores de ligas independientes enchufados y a las puertas de subir a lo más alto de la MLB.

Quisimos tragarnos a críticas a jugadores como Jordan Díaz, que en la final apagó su ofensiva, pero se nos olvida que fue el MVP, el mejor pelotero del torneo, no solo por ser el mayor impulsador de carreras, sino por sus actuaciones a la defensiva. Eso no da para acabarlo, tiene 20 años, está en AAA con los Atléticos de Oakland y a un paso de subir al equipo grande. A ese muchacho hay que felicitarlo y orar por él para que le vaya bien y se convierta en el primer monteriano que llega a la gran carpa.

Le caímos a Brallan Pérez por errores crasos que le costaron carreras a Vaqueros en el quinto juego, pero se les olvida lo que aportó para que el equipo ganara los tres partidos que pusieron a los monterianos a un paso del bicampeonato. Mientas se lucía era el mejor refuerzo y en una mala noche lo acabaron.

Los que saben de béisbol entienden que eso puede ocurrir y no por eso se perdió el campeonato. ¿Acaso estábamos jugando solos?. No, en frente estaba el equipo mejor armado y sacó su casta con el bullpen que silenció el bate de los sinuanos, mientras desplegó toda su capacidad ofensiva.

Un dato no menor: en el play off final Caimanes anotó 35 carreras, promedio de 7 por juego y conectó 59 imparables, muchos de ellos ligados con grandes jugadas con sorpresivos toques de bola, bateo y corrido, jonrones, y escuplay, que la aplicaron en el juego que les dio el campeonato.

Mientras tanto, Vaqueros en la final anotó 19 carreras y bateó 45 hits, y sus estelares abridores no pudieron controlar la ofensiva de Caimanes, un justo ganador.

Si hablamos lo extradeportivo, entonces hay que decir que la Liga es cuestionada por decisiones que afectaron a Vaqueros, como la expulsión de Ozney Guillén, pero eso no fue la razón de la derrota, él estuvo en las gradas dirigiendo.

Hay que saber perder, además ante un gran rival a quien no se le pudo dar la estocada, pero que hay futuro en este equipo monteriano, hecho por monteriano y con oportunidades para nuestros prospectos, no me cabe la menor duda.