La intervención de la Supersalid no ha servido para nada.

Lo que han hecho es poner a un amigo del Superintendente Fabio Aristizabal, que se gane un sueldo de 35 millones mensuales, negocie las cuentas por pagar, mientras trabajadores y pacientes siguen sufriendo las mismas consecuencias.

Hace poco el Supersalud resaltaba a su agente interventor por la labor y sus resultados positivos, pero esa eficacia contrasta con el informe de la Asociación Sindical de Trabajadores de la Salud en Córdoba.

En el más reciente informe sobre la ESE hospital San Jerónimo de Montería el sindicato dijo que arrastra un déficit presupuestal de más o menos 60 mil millones de pesos, donde los principales afectados son los trabajadores. Sostuvo que a los médicos especialistas les deben entre 7 y 14 meses de vigencias anteriores. Agregó que existe una deuda del mes de enero y 4 días de febrero del año 2019 con todo el personal de contratos, que el agente especial interventor se niega reconocer. 

El informe afirma que la ESE hospital San Jerónimo de Montería, en el componente asistencial no garantiza la prestación de servicios de (RX, Ecografías, Tomografías, Endoscopia, etc.) y se carece de un médico Radiólogo. De igual manera carece de transporte asistencial medicalizado (existe una sola ambulancia y otra que tienen arrendada por 650 mil pesos diarios, es decir más o menos 20 millones de pesos al mes), asegura el sindicato.

ANTHOC denuncia en el informe que el hospital tiene un contrato “leonino” con la Nueva EPS, del tercer piso del Bloque D, donde solo se reciben pacientes afiliados a dicha EPS y por ello, a pesar de tener camas disponibles dejan en los pasillos a pacientes de otras EPS. 

“Se sufre por las falencias de algunos medicamentos, situación esta que es incongruente con la Misión de una Intervención de la Superintendencia Nacional de Salud, ya que esta debe garantizar estos servicios. Y lo peor de todo es que el sueldo del actual interventor de la ESE es de 35 millones de pesos mensuales, libre de viáticos, mientras que en el hospital no hay para comprar un tensiómetro”,   subraya el sindicato en mención.

Todo esto ocurre en momentos en que el Supersalud, que aspira a ser ministro, anunció que la intervención se prolonga hasta octubre de 2020 y con posibilidad de prórroga.

Lo único bueno y eso, con recursos de la Gobernación de Córdoba, fue haber pintado el centro asistencial y mejorar algunas de sus locaciones, pero podrido fina ciera y administrativamente.

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