La cruz, un símbolo de fe para el cristiano.

La cruz, un símbolo de fe para el cristiano.

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Por: María José Negrete

La cruz para muchos es sinónimo de sacrificio, de la bondad y el amor inmenso que tuvo Jesús para con nosotros. El hijo de Dios se hizo hombre, nació en la tierra para enseñar, para amar y perdonar a aquellos quienes pecaban y se arrepentían de su actuar.

Conoció la bondad, el amor, el respeto, pero también el odio, el rencor, la decepción y la traición.

Todo estaba destinado o más bien escrito a ser así, la traición de Judas, uno de sus discípulos, y es que ¿a quién no han traicionado alguna vez?, muchas veces personas que creemos son nuestros amigos verdaderos o de nuestra total y entera confianza nos defraudan de una forma similar a la que llevó a cabo Judas cuando vendió a Jesús por unas monedas de oro, como dirían muchos de los abuelos, “esa persona es un Judas Iscariote”.

El llanto de María al ver que a su hijo le escupían, le azotaban y él sufría de dolor mientras se le desgarraba la carne y el alma. De no poder hacer nada al ver que a su hijo lo estaban torturando, y aquí volvemos a lo que existe hoy día y es algo de mucho tiempo atrás, ¿por qué hay tanta gente que tortura a otra?, ¿posiblemente no creen en Jesús o en Dios?, siendo que si lo hicieran pensarían en la tortura que este vivió y en que está mal hacerle daño al prójimo.

Simplemente se deduce que podrían no creer en esto, quizá no creer en nada y su actuar claramente no vaya bajo estos términos.

Jesús expresó: – “quién esté libre de pecado que lance la primera piedra”, es decir ¿quiénes somos nosotros? siendo que se dice que todos somos pecadores, unos con pecados mayores a otros y otros que dicen estar libre de todo pecado.

Se dice que Jesús perdonó a gente que hizo mal y se arrepintió de corazón, que su arrepentimiento fue sincero, pero ¿acaso uno podría perdonar a quién mató o hirió de cierta forma a algún ser querido? Mucha gente lo hace en nombre de Dios y en nombre de la fe que profesan, otros guardan en su vida ese sentimiento que bueno o malo hace parte de su mala experiencia con la vida o con aquella persona que le hizo daño.

Y es que la realidad es que no todos seguimos completamente el camino o las enseñanzas que nos dejó Jesús, quizá algunos valoran el sacrificio y otros por el contrario no.

Para muchos cristianos la cruz se convirtió en un símbolo, uno de amor, de protección; en los hogares hay una cruz, en las parroquias también; han hecho accesorios y todo movido por la fe, por creer en algo, por creer en Jesús.