La historia de familias cordobesas restituidas después de ser obligadas por a vender sus predios

La historia de familias cordobesas restituidas después de ser obligadas por a vender sus predios

Después de ser obligados a vender sus predios bajo la presión de actores violentos, familias de Córdoba fueron restituidas para continuar su vida en el campo y producir.

Con más de 21 años de casados, 11 hijos y 9 nietos, Alfredo Pérez de 63 años y su esposa Nurys Quiñonez siempre añoraron volver al campo, en donde vivían tranquilamente hasta 2007, cuando por causa de los violentos que hostigaron el corregimiento Mata Maíz de Valencia, sur de Córdoba, se vieron obligados a vender su predio para radicarse en el casco urbano de este municipio y vivir del mototaxismo.

“Por temor a que le pasara algo a mi familia, decidí vender a un precio muy bajo e irme para la zona urbana de Valencia. Luego inicié el proceso de restitución, antes de salir la sentencia solicité que me dieran el predio en otro lugar por mi edad. Fue así como el juez ordenó la compensación y escogí el predio Bonaire, porque es más cerca de Montería, queda a pocos metros de la carretera, es más tranquilo y las tierras son muy buenas”, manifestó el campesino beneficiario de la Unidad de Restitución de Tierras.

Por su parte, una joven pareja, José David Causil y Lina Narváez, junto a sus dos pequeños hijos, también recibieron 5.5 hectáreas en Bonaire, ellos fueron reconocidos como segundos ocupantes luego de vivir 15 años en dos hectáreas del corregimiento Las Nubes de Valencia.

Esta familia se encontraba ocupando un predio que fue objeto de restitución y que fue devuelto a sus legítimos dueños, sin embargo, teniendo en cuenta sus condiciones de vulnerabilidad y que no tuvieron que ver con los hechos victimizantes que ocasionaron el abandono a la familia restituida, se logró que la justicia les reconociera la calidad de segundos ocupantes y ordenara medidas de atención a favor de estos, tales como la entrega de un predio, así como la implementación de un proyecto productivo y la priorización al subsidio de vivienda de interés social rural.

“Por fin tenemos algo propio, estamos muy felices, porque la parcela en la que vivíamos no estaba a nuestro nombre y ahora somos los verdaderos dueños de más de 5 hectáreas en la que vamos a cosechar pancoger, tener nuestro ganado y darle mejor vida a nuestros hijos”, afirmó José David Causil, beneficiario de la Unidad de Restitución de Tierras.

Estas familias fueron reconocidas como segundos ocupantes y compensados a través de sentencias judiciales proferidas por los Juzgados Segundo y Tercero Civil Especializados en Restitución de Tierras de la capital cordobesa.