La Ronda del Sinú no puede ser un foco de inseguridad

La Ronda del Sinú no puede ser un foco de inseguridad

Sharing is caring!

El punto verde más importante de la ciudad, el conocido pulmón natural de Montería, el parque lineal más largo de Latinoamérica no puede convertirse durante la pandemia en un área de inseguridad, cueva de consumidores de drogas y alojamiento con ‘cambuches’ de habitantes de calle.

Durante la pandemia la Ronda del Sinú en el sector centro y norte ha estado solitaria, en algunos aspectos abandonada y cuando se abrió la oportunidad parcial de utilizarla como área de ejercicios públicos, aparecieron los amigos de lo ajeno para robar y hasta golpear a ciudadanos que la usaron para salir por momentos del confinamiento.

Pero lo ocurrido el viernes en la Ronda Centro, sobre la calle 25, debe prender alertas y la administración no puede evadir su responsabilidad de control.

Allí fue reportado el asesinato de una habitante de calle. Planchoneros se encontraron en la mañana con la grotesca escena.

La mujer, conocida como ‘La Negra’, vivía en un improvisado cambuche a orillas del Sinú, enclavada sobre el parque lineal. La improvisada cueva, además de ser área de reposo y refugio de la víctima, tenía elementos alrededor que denotan que era utilizado para consumo de estupefacientes.

El crimen es lamentable y repudiable. Era un ser humano, pero también exige del gobierno local respuesta en seguridad y control del área.

Ese es el punto turístico a mostrar de la ciudad. No se puede permitir, que en el parque se monten cambuches a la vista pública de la autoridad y nadie intervenga. Ahora por el crimen, todos ponemos el grito en el cielo.

Los habitantes de calle no han sido caracterizados en la ciudad, no hay clínicas de reposo del municipio, no existe una granja de recuperación. La pandemia obligó a improvisar uno en el Colegio Nacional, para evitar que se expusieran al virus. Pero eso es pasajero.

Si permitimos que el parque se llene de drogadictos, consuman allí, y además pernocten, quienes se exponen son los ciudadanos criollos y los turistas a la pandemia de la mendicidad drogada, que cuando no logre estímulos económicos obtendrán mediante el robo lo que quieran.

La pandemia no puede ser una excusa para descuidar la seguridad de la ciudad, y mucho menos, en esta zona turística, natural y donde se respira tranquilidad al lado del Sinú.

Como ciudadanos no podemos mirar y no denunciar que nos ocupan espacios de recreación, y a las autoridades exigirle mayor control.

Comenzaron con atracos, golpes a mujeres asaltados y ahora se reporta un crimen. De pronto el homicidio no tiene la connotación mediática por tratarse de una habitante de calle, pero es un ser humano. El hecho es que hay inseguridad y eso no se puede ocultar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.