Montería, 243 años: una mirada a la ciudad antes y después de la peste.

Montería, 243 años: una mirada a la ciudad antes y después de la peste.

Por, Giovanni Argel Fuentes, Ph.D (c)*

I La ciudad que celebra en medio de la pandemia.

Hace un año era miércoles 1o de Mayo de 2019, día de los trabajadores, de la materialización de la división social del trabajo y de la celebración por la moral y la dignidad soberana de la democracia laboral.

Pero también se celebra este día y este mes, la fuente de la vida social es, claro la libertad y el trabajo, que según Durkheim, se da por la similitud de las consciencias y la división del trabajo. La primera es más evidente entre las sociedades primitivas, en las que la «solidaridad mecánica», puesta de manifiesto por la ley represiva, prevalece. La segunda es propia de las sociedades avanzadas, en las que se manifiesta una mayor «densidad dinámica» y en las que las reglas jurídicas definen la naturaleza y las relaciones de las funciones.

Esta fecha se celebra para combatir el individualismo y basar la existencia de las sociedades sobre el «consenso de las partes», evitar las rupturas laborales que ha interpuesto el capitalismo y el mercado. En ese marco de la división social del trabajo, la celebración de su día y el surgimiento de un virus que rompió estas elipses materiales del trabajo, para construir curvas con tendencias infinitas al trabajo virtual no presencial; se da la fecha de efemérides territorial de la ciudad de Montería.

Ese 1º de Mayo de 2019 Montería, capital del departamento de Córdoba cumplió 242 años, celebró como debía ser, recuerdo, fue en la plaza María Varilla de esta ciudad, con una jornada recreativa, cultural, artística y musical.

Hoy, un año después Viernes 1.º de Mayo de 2020, el panorama no es igual. La celebración se transformó en confinamiento, encerramientos o cuarentenas de carácter social, preventivo y obligatorio. Las actividades culturales, recreativas y artísticas cambiaron por ocupaciones en casa y un día festivo internado sin marchas, movilizaciones y/o exigencias sindicales de modo presencial en las plazas, que otrora época, eran epicentro de reclamaciones y protestas ante el gobierno nacional y local.  

Me motiva sobre manera la invitación a escribir un artículo sobre este cumpleaños, oscuro y triste por cierto, de la ciudad, realizada por parte de mi amigo comunicador e investigador social, Gustavo Santiago. De tal forma que procedí a revisar con cuidado datos y tendencias referidas a la involuciones que ha tenido este territorio, más aun con la presencia de esta enfermedad infecciosa en el ambiente, tanto sanitaria como productiva en este año transcurrido. No quiero quedarle mal a Gustavo y por ello he adelantado el siguiente relato con algún sigilo atendiendo a su confianza en mis argumentos y que expondré en el análisis siguiente.

Realizaremos un análisis comparativo 2019-2020, resaltando el comportamiento macroeconómico y social de la ciudad como el crecimiento urbanístico esencialmente.

1 ) La evolución inflacionaria 2019-2020.

Es de anotar que el fuerte impacto sectorial producida por la problemática ambiental o los fenómenos naturales en 2018, generó desaceleración en variables como la inflación que cerró para 2019 en 3.99%, a Diciembre, para Montería. (DANE 2019). Desde todo punto de vista una inflación de precios alta que incidió en los niveles de ventas en las empresas para ese entonces, y de hecho, desde allí se inició la contracción de la oferta y demanda en la ciudad que se reafirmó con la recesión actual. Fue la quinta (5ª) ciudad con mayor inflación al cierre de ese año. Ver gráfica anexa.

Nótese que para el mes de Mayo, en el año 2019, la variación inflacionaria de Montería fue de 0.54%, la más alta del mes en ese entonces, indicando que la ciudad tenía poco control en los sistemas de precios y no generaba regulación en los costos de materias primas y productos básicos de la canasta familiar en los distintos sectores.  Ver gráfica siguiente, Fuente DANE.

Ahora bien si analizamos la evolución de la inflación de precios en la ciudad a Marzo de este año (2020), conforme al último boletín técnico publicado por el DANE, la inflación se ubicó en 0.60% sin el impacto aun del Covid-19. Puesto 12. Teniendo en cuenta que la variación año corrido para Colombia es de 1.67% y la variación anual del 3,86%. Sin lugar a dudas se evidencian aumentos de precios ilimitados que nos envían por la senda de la recesión económica en estos momentos. Ver gráficas anexas.

Así las cosas recibimos los 243 años con un impacto inflacionario inestable y progresivo que se agudizará secuencialmente, si no hay intervención y nuevas medidas de reactivación sectorial y productiva en la ciudad.

En ese sentido Fedesarrollo, 2020, ha indicado que: «se espera que los dos choques (Disminución de los precios del Petróleo y la volatilidad de la tasa de cambio junto a los efectos de la pandemia) afectarán el consumo de los hogares, reduciendo su crecimiento a 1,0% real anual en un escenario hipotético medio (3,5 puntos porcentuales-pps por debajo del escenario que había construido en Prospectiva inicialmente (4,5 %)», en todo el país.

Córdoba y Montería experimentarán la misma contracción y quizás más fuerte, por debajo del 1%, es decir una mayor reducción frente al pronóstico de -3.5%, previendo la alta informalidad y el desempleo que se avecina en la región. Aspectos que trataremos  más adelante.

De hecho la contracción de la demanda y el cierre de las empresas y distintos negocios siguen en avanzada en Montería y el departamento. Informes de la Cámara de Comercio de Montería indican que 11.086 establecimientos comerciales de la ciudad están cerrados (68%), entre ellos los negocios nocturnos, recreación, esparcimiento y de entretenimiento (bares, hoteles, hostales, casinos, parques temáticos, etc), igual ocurre con algunos restaurantes y negocios de comidas preparadas, talleres, peluquerías, librerías, Instituciones educativas de educación formal y para el trabajo y desarrollo humano, inmobiliarias, entre otras.

Indicábamos en artículos recientes, que las 5.226 empresas que hoy siguen funcionando en esta ciudad (32%) y parte del departamento, tienen los días contados para dejar totalmente de operar. No sostienen un mes más de inactividad, especialmente las industrias manufactureras, almacenes de repuestos de motos y vehículos tanto nuevos como usados, entre otros. Se espera el levantamiento de las medidas de aislamiento y toques de queda muy pronto, sin descuidar las medidas de bioseguridad y atención sanitaria graduales e inteligentes.

2) El Desempleo: Dinámica crítica.

La tasa de desempleo (TD) en Colombia a 2019 fue de 10.5%. Se experimentaron leves aumentos en el país entre 2017 y 2019, pero nótese que es creciente y progresivo. Así las cosas en el país ya el punto de inflexión del crecimiento del desempleo venía generándose. La pandemia ha sido el acelerador, pero la recesión e inestabilidad de esta variable es anterior a la detección del primer caso de Covid-19. Para ratificar lo anterior obsérvese la tasa de desempleo en Colombia a Marzo 31 de 2020 se ubicó en 12.2%. (Dane, 2020).

Montería presentó para ese período una TD del 12.9%, la 10ª ciudad con mayor desempleo en ese período de las 23 ciudades y áreas metropolitanas  estudiadas por el DANE. De la misma forma hace un año la informalidad medida en las tasas subjetivas y objetivas del subempleo, se ubicaron en el 28.3%. Cifra crítica en ese período cumpliendo la ciudad 242 años de historia. Ver gráfica anexa.

En el mismo sentido a Febrero de 2020, Montería presentaba una tasa de desempleo del 12.8%, igual en estos dos meses a la cerrada en todo el año 2019. Un desempleo alto en el ciclo y moderadamente creciente para el futuro. Lo preocupante sigue siendo la tasa de subempleo subjetivo a Febrero de 2020 (informalidad simple sin reporte laboral y sin gestión), 19.5%. (35.000 personas), hace un año en el mismo trimestre móvil fue 18.2%, equivalente a 32.000 personas.

Igualmente el Subempleo Objetivo (es la informalidad reportada y gestión para cambio de ingresos por parte del trabajador); para esta ciudad fue 10%,(18.000 personas). Todo ello a Marzo 2020. Para el trimestre que comparamos fue 8.8% (16.000 personas). Es evidente el crecimiento del desempleo, del trabajo indigno y la informalidad en la ciudad en los últimos 4 meses.

En resumen la informalidad se ha incrementado, pasando del 28.3% (48.000 personas en Montería) al 29.5% (51.000 personas), solo en cuatro meses (hasta Marzo 2020), lo que nos indica que esta variable tiene un tendencia sustancial a crecer en lo que resta del año.

Nuevamente téngase presente que nuestros estudios y análisis aun no contemplan el fuerte coletazo del aislamiento social preventivo obligatorio y el cierre empresarial como de mercados que inició a las cero horas del 25 de Marzo (Decreto 457 de 23 de Marzo de 2020), producto de la declaratoria de Emergencia Social, Económica y Ecológica definida por el gobierno nacional. El segundo trimestre que termina el 30 de Junio/20 expresará las cifras preliminares con el impacto del virus y las medidas. Por ello el DANE se encuentra realizando encuestas en tiempo real que permitirán analizar las consecuencias de la pandemia en los sectores económicos en la ciudad.

En un artículo reciente hacía mención sobre el desempleo de la población discapacitada o con dificultades motriciales, sensoriales y cognitivas para laborar. Específicamente en esta emergencia, esta población sufre en todo el país y en especial en Montería por sus condiciones y la falta de oferta laboral para ellos.

Cumpliendo 243 años la otra cara del onomástico de la ciudad, es la alta desocupación progresiva y sostenida de esta población en especial. No se han dispuesto políticas durante esta crisis para esta población en términos laborales. En los detalles del Censo Nacional, según el Dane, esta población en Colombia, asciende a 3.065.361 habitantes, de un total de 42.786.766, es decir, representan el 7,16% de los colombianos.

El 54.1% son mujeres y la mayoría, es decir el 58,5 % está entre los 15 y los 64 años de edad. De este segmento de edad el 31,4% son mujeres y el 27,1 % hombres. La tasa de desempleo de la población discapacitada en edad de trabajar y económicamente activa se ubica, en su segmento poblacional, en el 6.9%. Véase la dinámica del desempleo en esta población en Colombia a través de las siguientes cifras: De acuerdo con las estadísticas del Dane a 2020, el 26,7% dijo que trabajó por lo menos una hora en una actividad que le generó algún ingreso; un 25,4 % realizó oficios en el hogar; 16,4 % estaba incapacitado de manera permanente para trabajar; 8,7% vivía de una jubilación, pensión o alguna renta. Un 8,2 % manifestó que estaba en otra situación distinta a las anteriores; 7,7 % ocupaba parte de su tiempo en algún estudio; 3,5 % buscó trabajo; 2,6 % no trabajaba en ese momento pero había tenido un empleo o negocio por el que recibía algún ingreso, y 0,8 % trabajó o ayudó en algún negocio pero sin pago. Las mismas proporciones se ubican en Córdoba y Montería, la cifra asciende a 35.984 personas con algún tipo de discapacidad (Fuente: Ministerio de Salud, Registro de Localización y Caracterización de Personas con Discapacidad-RLCPD, 2019).

3 ) Pobreza, perspectiva de incremento y el mal derivado.

La Pobreza Multidimensional en 2018 fue 19,6% para el total nacional. Igualmente la pobreza monetaria fue 27,0% y la pobreza extrema se ubicó en 7,2%.

Para el departamento de Córdoba las cifras muestran el 36.7% de incidencia de la Pobreza Multidimensional, 51.9% Pobreza Rural y 11.1% de pobreza Extrema y/o Severidad de la pobreza consolidada. Igual que la Inflación y el Desempleo, cálculos sin el impacto pandémico, están a 31 de Marzo de 2020.

De esta manera celebramos los 243 años, con la evidencia de una notable desigualdad que no solo se consolida en Córdoba y Montería, sino en el país. Es de anotar que mientras más desigual sea un país o una región, los grupos más vulnerables soportarán el peso de las repercusiones económicas, especialmente en una emergencia como la definida por esta pandemia sorpresiva. Ahora bien en consecuencia será el segmento que dispondrán de menos recursos para combatirla. Por ello es importante prestar fuerte atención a poblaciones como la rural, centros poblacionales dispersos, amas de casa cabezas de hogar, discapacitados y trabajadores informales sin vinculación laboral permanente, a futuro.

4 ) Otras variables sociales en breve: conducentes a la desigualdad y marginalidad de la población.

Los 243 años nos tiene con las siguientes cifras en materia de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), aun en esta fase del desarrollo del departamento de Córdoba y con los avances sociales de la capital, se presentan cifras particulares, según Censo ajustado 2018-2019, miremos:

La ciudad presenta un índice de NBI 18.62%, de cada 100 personas 19 están en situación pecaría o con insuficiencia latente de Miseria y severidad de la pobreza. Aún estamos por encima del 10% y ello sostiene los niveles de desigualdad en el tiempo asociado a las variables anteriormente señaladas como la inflación, el desempleo y la pobreza. Montería en 15 años presenta leves disminuciones en su índice NBI y ha definido una tasa de miseria de 4,42%. Las cabeceras de los corregimientos presentan NBI del 12.55% y miseria del 2.26%. Si bien estas cifras son similares a las de otras capitales del país con población parecida, se referencian como altas frente a la políticas diseñadas, especialmente frente a su impacto en el los últimos tres años y frente a la consecución o alcance gradual de lo programado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible-ODS. Ver cuadros anexos.

Si se comparan los anteriores índices con los del departamento de Córdoba, el INBI de Montería, representa el 53.47% del departamental que se ubica en el 34.82%. En los próximos 200 años este índice debe ser cero (0). Igualmente el Índice proporcional de miseria, el departamental es 11.16% y el 4.42% de Montería, representando el 40%. Ver cuadro anexo.

Fuente: Censo Dane. 2018.

Si se observa la distribución de las unidades de vivienda según condición de ocupación se evidencian 9.207 viviendas sin ocupación en el municipio, en el ajuste y con la entrada de la pandemia el incremento estará por encima del 12%. Igualmente se evidencian cerca de 6000 viviendas con personas ausentes. Allí se denota la concentración de vivienda y la ausencia de personal en su usabilidad. Ver cuadro anexo.

5 ) El crecimiento urbanístico. Digno de resaltar.

Montería en los últimos años le apostó al crecimiento urbanístico y mejoramiento de infraestructura vial, vivienda y servicios públicos, entre otras dimensiones; bajo la concepción que es una variable que influye en los niveles de competitividad y desarrollo sostenible.

A nuestro modo de ver la ciudad está transitando entre una estructura monocéntrica urbana a una policéntrica multifuncional, entiéndase ciudad monocéntrica aquella que sólo tiene un distrito financiero (BD) o concentra toda su labor en el centro del núcleo comercial o empresarial del distrito o el territorio. Alrededor de este se configura un modo de vida suburbano. La unidad residencial típica de los suburbios periféricos es la vivienda unifamiliar, ya sea aislada o en urbanizaciones de baja densidad. La monofuncionalidad es el patrón dominante. Algunas de las características de las ciudades son que a medida que se aleja del núcleo, el precio del suelo y la densidad de la población disminuyen. También observamos una gran cantidad de segregación espacial por clase: los ricos tienden a vivir en los suburbios o a las afueras en mansiones o casas bien equipadas, mientras que los pobres tienden a vivir en las ciudades centrales y aglomerados. Es así como los desplazamientos periferia-centro son muy comunes en horas punta de los días laborales creando congestión y saturación debido al exceso de demanda de vías y la falta de métodos alternativos que faciliten el desplazamiento.

Las ciudades policéntricas contemporáneas son aquellas que crean varios subcentros, se dispersan ordenada o abruptamente por sectores y localizaciones. Anota el Portal Andaluz Atributos Urbanos, que las ciudades policéntricas “trascienden lo urbano para abarcar el territorio, combinando espontaneidad y organización a partes iguales para conformar una suerte de inmenso cuerpo sin órganos, bajo cuya piel pueden, no obstante, descifrarse las reglas ocultas que regulan un orden adaptado a la lógica del capitalismo avanzado. La proliferación de miniciudades dentro de la ciudad persigue configurar un escenario en el que su cooperación competitiva –el coopetition divulgado, entre otros, por Koolhaas- a nivel económico, social y medioambiental se articule a través de potentes sistemas de transporte y eficientes redes de comunicación”. https://www.atributosurbanos.es/terminos/ciudad-policentrica/.

En ese sentido la ciudad de Montería, empezó a adaptarse a un ente territorial verde, resiliente, sostenible y multifuncional; con limitaciones aun, pero configurándose para hacer un buen vivir adaptado al medio ambiente, tanto ecológico como organizacional.

En estos años que suman a la efemérides, Montería tránsitó a ser una ciudad con enfoque metropolitano, con diferentes núcleos de desarrollo sin olvidar la dinámica económica, con deficiencias en las variables sociales, ya previstas en párrafos anteriores, pero creciente en lo urbanístico.

Algunas estructuras y obras que demuestran lo anterior:

  • La ronda del río Sinú: es un sistema interconectado de  corredores ecológicos sobre las riveras del Río Sinú, además un colchón de amortiguación ambiental y esparcimiento ecoturístico. Es monocéntrico conformando un núcleo verde y comercial pero con el tiempo se entenderá como un jardín botánico satelital y lineal, conformándose como un subcentro. Emironel Valverde, presidente de la Sociedad Cordobesa de Ingenieros indicaba en entrevista reciente que, “Actualmente, la ciudad cuenta con rondas o parques lineales en el centro, a lo que también se integran espacios como el muelle turístico del Sinú, la Plaza Cultural del Sinú, el centro cultural Compae Goyo y el paseo comercial de Las Flores; la ronda Norte, la ronda Occidente, en la margen izquierda, a la que también se suma el nuevo centro de servicios denominado Centro Verde de la Ciudad”. https://www.eltiempo.com/mas-contenido/monteria-la-ciudad-que-le-devolvio-la-importancia-al-rio-405604.
  • Nacimiento de polígonos industriales a las afueras de la ciudad, algunas acumulaciones de empresas y proyectos urbanísticos para vivienda, tipifican la actividad policéntrica o agrourbanización parcial, hacia municipios cercanos como Cereté y Planeta Rica y sus corregimientos. Incluso estos proyectos están asociados a políticas de manejo ambiental.
  • Organización de vías perimetrales y principales de la ciudad.
  • Estrategia ‘Vive el centro’: por medio de esta estrategia gubernamental se inició la transformación deel corazón comercial de la ciudad, pues nació para dinamizar y rehabilitar la movilidad y el desarrollo socioeconómico de dicha zona.
  • Implementación de las fases de un programa Sistema Estratégico del Transporte Público.
  • Construcción de la red de uso de bicicletas deportivas y socioturísticas (Bicired) y un plan integral de intervención de barrios.
  •  Plan maestro de parques y focalización de espacios de diversión y esparcimiento en la ciudad.
  • Remodelación y reconstrucción de los centro deportivos como Villa Olímpica, construcción de estadio de béisbol 18 de Junio, Estadio de fútbol Jaraguay y modernización del Coliseo Happy Lora.
  • La consolidación de un núcleo de administración pública en la margen izquierda, como a su vez el impulso a la actividad urbanística ordenada conforme a los POT´s recientemente aprobados, con limitaciones y dudas pero definidos.
  • El surgimiento de un nuevo comercio focalizado en forma de estrías por fuera del núcleo central urbano de la ciudad, con nuevos centros comerciales, hoteles y empresas con diferentes formatos de marketing, por ejemplo, los de tipo tienda en toda la periferia, barrios y sectores alejados del centro. Allí se reafirma el tránsito a la policentría urbana.

La dispersión urbanística en estos años que suman a los 243, resalta las dinámicas espaciales, pero a su vez contrasta con las variables socioeconómicas que no creen al mismo ritmo en la ciudad, al menos en el ultimo año, tal como se demostró.

II La aparición del virus SARS-Covid-19 en Montería.

Leía recientemente la novela de Albert Camus, “La Peste” publicado en 1947 y en la estructura de los mensajes del autor y el narrador de la novela, podemos deducir las siguientes enseñanzas:

Las peores epidemias no son biológicas, sino morales. En las situaciones de crisis, sale a luz lo peor de la sociedad: insolidaridad, egoísmo, inmadurez y la irracionalidad. Pero también emerge lo mejor. Siempre hay justos que sacrifican su bienestar para cuidar a los demás. Este libro publicado en 1947, intenta ser una respuesta al dolor desatado por la Segunda Guerra Mundial. Ambientada en la ciudad de Orán, estado de la Argelia francesa en el norte de África, narra los estragos de una epidemia que causa centenares de muertes a diario. La propagación imparable de la enfermedad que empujará a las autoridades a imponer un severo aislamiento. Todo comienza un dieciséis de abril. En esas fechas, Orán es una ciudad con una vida frenética. Casi nadie repara en las existencias ajenas. Sus habitantes carecen de sentido comunitario. No son ciudadanos, sino individuos que escatiman horas al sueño para acumular bienes, indica Camus en su novela. La prosperidad material siempre parece una meta más razonable que la búsqueda de la excelencia moral

El Covid-19 al igual que la peste que experimentó Camus deduce una carga fuerte asociada a la incertidumbre y el miedo que terminaran en el pánico, la parálisis y el estancamiento. Aspectos que acabamos de apreciar para Montería que hoy cumple 243 años y que por primera vez, después de la segunda guerra mundial, que muchos no vivimos, un poco más del 70% de la población del municipio según el Censo; tienen sumida a la ciudad en un freno circunstancial pero también en un futuro incierto en todas las dimensiones del desarrollo, hoy definidas en la agenda 2030 y en los recientes ODS.

Narbona, 2020, “manifiesta La expectativa de la enfermedad y la muerte nos coloca ante las preguntas fundamentales que solemos evitar o postergar. Camus piensa que no existe Dios, que la fe es una expresión de impotencia, pero opina que el escepticismo no nos has hecho más libres. Solo nos ha dejado más desamparados. La capacidad de sacrificio del doctor Rieux, protagonista de La Peste, pone de manifiesto que atribuimos una importancia excesiva a nuestro yo. La grandeza del ser humano reside en su capacidad de amar, no en su ambición personal. No hay nada hermoso en el dolor, pero indudablemente nos abre los ojos y nos obliga a pensar. Rieux no se acostumbra a ver morir a sus pacientes. Piensa que la respiración de un moribundo es una objeción irrebatible contra la supuesta bondad de la vida. La vida es absurda, ilógica. La inteligencia del hombre solo le hace más desgraciado, pues le muestra que el universo está gobernado por el azar. Camus admite que sin la perspectiva de lo sobrenatural, todas las victorias del hombre son provisionales. La victoria definitiva y total corresponde a la muerte”.

En estos 243 años la ciudad ha evolucionado materialmente, pero se notan los distanciamientos, la sociedad está preocupada por el dinero, por la prosperidad monetaria, por el crecimiento personal, el individualismo continúa como el mismo virus, la hipocresía y los avivatos creciendo para buscar dinero afectando a su hermano. La ciudad no respira moral, la corrupción está al día, no presentamos estadísticas sobre este aspecto y hechos, porque se alarga mucho más este artículo. Estamos en una ciudad inconsciente, sin ética y plegada de políticos mañosos que se enconan como las inflamaciones en los recursos del estado. Así que Albert Camus tenía razón la victoria final corresponde a la muerte, con este virus sino reinventamos y transformamos, no solo el comercio y los mercados, sino también el espíritu y la ética; estaremos condenando a las próximas generaciones de esta ciudad. El coronavirus es la oportunidad.

Veamos unos fragmentos de la novela para explicar porque debemos preocuparnos no solo de lo sanitario sino de lo social, lo político-institucional y de lo económico de manera conjunta, combinada y no excluyente.

El Dr Rieux, lo indicaba en la novela: “Pero otros han muerto -hizo observar Rieux-. Y es sabido que el contagio no es nunca absoluto, pues si lo fuera tendríamos una multiplicación matemática infinita y un despoblamiento fulminante. No se trata de ver las cosas negras. Se trata de tomar precauciones. Richard resumía la situación haciendo notar que para detener esta enfermedad, si no se detenía por sí misma, había que aplicar las graves medidas de profilaxis previstas por la ley; que para hacer esto habría que reconocer oficialmente que se trataba de la peste; que la certeza no era absoluta todavía y que en consecuencia ello exigía reflexión. -La cuestión -insistía Rieux- no es saber si las medidas previstas por la ley son graves sino si son necesarias para impedir que muera la mitad de la población. El resto, es asunto de la administración, y justamente nuestras instituciones han nombrado un prefecto para arreglar esas cosas. -Sin duda -dijo el prefecto-, pero yo necesito que reconozcan que se trata de una epidemia de peste. -Si no lo reconocemos -dijo Rieux-, nos exponemos igualmente a que mate a la mitad de la población. Richard intervino con cierta nerviosidad. -La verdad es que nuestro colega cree en la peste. Su descripción del síndrome lo prueba. Rieux respondió que él no había descrito un síndrome; había descrito lo que había visto. Y lo que había visto eran los bubones, las manchas, las fiebres delirantes, fatales en cuarenta y ocho horas. ¿Se atrevería el doctor Richard a tomar la responsabilidad de afirmar que la epidemia iba a detenerse sin medidas profilácticas rigurosas? Richard titubeó y miró a Rieux. -Sinceramente, dígame usted lo que piensa. ¿Tiene usted la seguridad de que se trata de la peste? -Plantea usted mal el problema. No es una cuestión de vocabulario: es una cuestión de tiempo”.

“Pero hubo un momento “Además, la epidemia parecía retroceder; durante unos días no se contó más que una decena de muertos. Después, de golpe, subió como una flecha. El día en que el número de muertos alcanzó otra vez a la treintena, Rieux se quedó mirando el parte oficial que el prefecto le alargaba, diciendo: «Tienen miedo.» El parte contenía: «Declaren el estado de peste. Cierren la ciudad.»

…“Mientras nuestros conciudadanos se adaptaban a este inopinado exilio, la peste ponía guardias a las puertas de la ciudad y hacía cambiar de ruta a los barcos que venían hacia Oran. Desde la clausura ni un solo vehículo había entrado. A partir de ese día se tenía la impresión de que los automóviles se hubieran puesto a dar vueltas en redondo. El puerto presentaba también un aspecto singular para los que miraban desde lo alto de los bulevares. La animación habitual que hacía de él uno de los primeros puertos de la costa se había apagado bruscamente. Todavía se podían ver algunos navíos que hacían cuarentena. Pero en los muelles, las grandes grúas desarmadas, las vagonetas volcadas de costado, las grandes filas de toneles o de fardos testimoniaban que el comercio también había muerto de la peste. A pesar de estos espectáculos desacostumbrados, a nuestros conciudadanos les costaba trabajo comprender lo que les pasaba. Había sentimientos generales como la separación o el miedo, pero se seguía también poniendo en primer lugar las preocupaciones personales. Nadie había aceptado todavía la enfermedad. En su mayor parte eran sensibles sobre todo a lo que trastornaba sus costumbres o dañaba sus intereses.

Estaban malhumorados o irritados y estos no son sentimientos que puedan oponerse a la peste. La primera reacción fue, por ejemplo, criticar la organización”.[1]

Las negrillas y subrayado es nuestro.

La ciudad de Montería vive en este cumpleaños, 243, lo que Oran en Argelia vivía en 1913, ese 16 de Abril, veamos

“Oran tomó un aspecto singular. El número de peatones se hizo más considerable e incluso, a las horas desocupadas, mucha gente reducida a la inacción por el cierre de los comercios y de ciertos despachos, llenaba las calles y los cafés. Por el momento, nadie se sentía cesante, sino de vacaciones. Oran daba entonces, a eso de las tres de la tarde, por ejemplo, y bajo un cielo hermoso, la impresión engañadora de una ciudad de fiesta donde hubiesen detenido la circulación y cerrado los comercios para permitir el desenvolvimiento de una manifestación pública y cuyos habitantes hubieran invadido las calles participando de los festejos”.

Como si fuera poco y tal como sucede hoy en esta nueva pandemia: la novela de Camus, lo identificó. Se vuelve a repetir:

 “…Los cafés, en fin, gracias a las reservas considerables acumuladas en una ciudad donde el comercio de vinos y alcoholes ocupa el primer lugar, pudieron igualmente alimentar a sus clientes. A decir verdad, se bebía mucho. Por haber anunciado un café que «el vino puro mata al microbio», la idea ya natural en el público de que el alcohol preserva de las enfermedades infecciosas se afirmó en la opinión de todos. Por las noches, a eso de las dos, un número considerable de borrachos, expulsados de los cafés, llenaba las calles expansionándose con ocurrencias optimistas….”

De la misma forma:

«A pesar de la crisis del papel, que se hace cada día más aguda y que ha obligado a ciertos periódicos a disminuir el número de sus páginas, se ha fundado un periódico nuevo: el ‘Correo de la Epidemia’, que se impone como misión ‘informar a nuestros conciudadanos, guiado por una escrupulosa objetividad, de los progresos o retrocesos de la epidemia; aportar los testimonios más autorizados sobre el porvenir de la enfermedad; prestar el apoyo de sus columnas a todos los que, conocidos o desconocidos, estén dispuestos a luchar contra la plaga; sostener la moral de la población; transmitir los acuerdos de las autoridades y, en una palabra, agrupar a todos los que con buena voluntad quieran luchar contra el mal que nos hiere’. En realidad, este periódico se ha limitado en seguida a publicar anuncios de nuevos productos infalibles para prevenir la peste”.

Igualmente define Camus:

«Hacia las dos, la ciudad queda vacía: es el momento en que el silencio, el polvo, el sol y la peste se reúnen en la calle. A lo largo de las grandes casas grises, el calor escurre sin parar. Son largas horas de prisión que terminan en noches abrasadas que se desploman sobre la ciudad populosa y charladora. Durante los primeros días de calor, de cuando en cuando, sin que se supiera por qué, las noches eran rehuidas. Pero ahora el primer fresco trae un consuelo ya que no una esperanza. Todos salen a la calle, se aturden a fuerza de hablar, se pelean o se desean y bajo el cielo rojo de julio la ciudad, llena de parejas y de ruidos, deriva hacia la noche anhelante. Inútilmente, todas las tardes, en los bulevares, un viejo inspirado, con chambergo y chalina, atraviesa la multitud repitiendo sin parar: ‘Dios es grande, venid a Él.’ Todos se precipitan, por el contrario, hacia algo que conocen mal o que les parece más urgente que Dios. Al principio, cuando creían que era una enfermedad como las otras, la religión ocupaba su lugar. Pero cuando han visto que era cosa seria se han acordado del placer. Toda la angustia que se refleja durante el día en los rostros, se resuelve después, en el crepúsculo ardiente y polvoriento, en una especie de excitación rabiosa, una libertad torpe que enfebrece a todo un pueblo. «Y yo también, igual que ellos. Pero ¡qué importa!, la muerte no es nada para los hombres como yo. Es un acontecimiento que les da la razón.»

Pero todo debía recomenzar, nosotros lo llamamos volver a iniciar, en La Peste, también lo describe Camus, desde la visión de Cottard:

“….Pero Cottard no sonreía. Quería saber si podía esperar que la peste no cambiase nada en la ciudad y que todo recomenzase como antes, es decir, como si no hubiera pasado nada. Tarrou creía que la peste cambiaría y no cambiaría la ciudad, que sin duda, el más firme deseo de nuestros ciudadanos era y sería siempre el de hacer como si no hubiera cambiado nada, y que, por lo tanto, nada cambiaría en un sentido, pero, en otro, no todo se puede olvidar, ni aun teniendo la voluntad necesaria, y la peste dejaría huellas, por lo menos en los corazones. Cottard declaró abiertamente que a él no le interesaba el corazón, que el corazón era la última de sus preocupaciones. Lo que le interesaba era saber si la organización misma sería transformada, si, por ejemplo, todos los servicios funcionarían como en el pasado. Y Tarrou tuvo que reconocer que no lo sabía. Según él era cosa de pensar que a todos esos servicios perturbados durante la epidemia les costaría un poco de trabajo volver a levar anclas. Se podía suponer también que se plantearían muchos problemas nuevos, que harían necesaria una reorganización de los antiguos servicios. -¡Ah! -dijo Cottard-, eso es posible, en efecto, todo el mundo tendrá que recomenzar todo. Los dos paseantes habían llegado cerca de la casa de Cottard. Éste se había animado mucho, esforzándose en el optimismo. Imaginaba la ciudad rehaciendo su vida, borrando su pasado hasta partir de cero. -Bueno -dijo Tarrou-. Después de todo, puede que las cosas se arreglen para usted también. En cierto modo, es una vida nueva la que va a empezar. Habían llegado a la puerta y se estrechaban la mano. -Tiene usted razón -decía Cottard, cada vez más animado-, partir de cero, eso sería una gran cosa…”.

El final: Montería en sus 243 años pasa por los mismos vestigios e impactos que generó la peste bubónica y las demás epidemias en el mundo: en confinamiento obligatorio, por incertidumbres, por falta de liderazgo político y social, por pánico, por la improductividad alarmante y desbordada, por inmoralidades y corrupción sistemática, por irracionalidades y por un miedo que no deja pensar a los gobernantes. Pero al final del túnel como expresa Camus en su novela:

“Se oyen los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa”.

(*) Profesor Titular. Decano Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Administrativas. Universidad de Córdoba. Colombia.


[1] Camus, Albert. La Peste. Editions Gallimard. Páginas, 151. 1947.

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