Qué terrible experiencia

Qué terrible experiencia

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Por: Toño Sánchez Jr.

Todo empieza a ser maquinado desde finales de mayo de 2019 cuando renuncia a la Fiscalía Néstor Humberto Martínez Sarmiento; perdón, es Martínez Neira. El Presidente, Iván Duque, estaba muy preocupado con la suerte que pudiera correr su mentor y jefe, el tenebroso ‘Monje’ de la Secta, por el proceso que le adelantaba la Corte Suprema de Justicia. Por lo que convoca a una privadísima reunión en una residencia oficial que llaman entre ellos la ‘CN’.

Allí se da un cónclave en donde se toma la decisión de apoderarse de la Fiscalía General de la Nación a como dé lugar. Y se despliega toda una estrategia oficial y mediática para que el ungido, Francisco Barbosa Delgado, sea el que elija la Corte Suprema de Justicia. 

Allí se escoge a una persona que será el único portavoz e intermediario entre ese sanedrín y el ‘Monje’, y se prohíbe hablar del tema por teléfono fijo, celular, WhatsApp, mensaje de texto, Telegram o correo electrónico. Todo tiene que ser personal.

Todos salen de la ‘CN’ angustiados con el futuro jurídico que le venía pierna arriba a su ‘Abad’.

El ‘Monje’ es notificado de todo; está de acuerdo y pide que no le cuenten nada “para que después esos medios enemigos vayan a decir que yo sabía”. Y agregó: “Eso es cosa de ustedes y que se haga la voluntad de Dios”.

Comienza a implementarse la estrategia… pasan los días… las semanas… y unos meses, cuando pasa lo que se veía venir.

El 4 de agosto de 2020 todos entran en pánico, temen lo peor… ven avecinarse una hecatombe, todo debido a que la Corte Suprema de Justicia ordenó la detención domiciliaria del ‘Beato’ de la secta. Esto era inconcebible. Cómo era posible que unos magistrados corruptos fueran a enlodar el nombre de un gran prohombre de Colombia, decían a viva voz en la ‘CN’, a donde fueron convocados de urgencia a altas horas de la noche.

Varios jurisconsultos son convocados y todos coinciden en que el ‘Patrón’ tiene que renunciar a su curul en el Congreso para forzar a la Corte Suprema a soltar el proceso y enviarlo a la Fiscalía.

Es aquí que se vuelve determinante la escogencia del futuro Fiscal General. Pero todo sale a pedir de boca. Francisco Barbosa Delgado fue el ungido.

Esa noche en la ‘CN’ corrió de mano en mano un popular y regular escocés llamado Old Parr y se escuchó mucho vallenato. Hasta todos hicieron silencio cuando el anfitrión de la ‘CN’ dijo que iba a cantar. Era como si el mismísimo Giuseppe Verdi estuviese interpretando el Rigoletto. Cuando terminó de cantar, el aplauso y los alaridos de ‘¡bravo!’ se escucharon en la Casa di Riposo en Milán, Italia, donde hasta el mismísimo Verdi se estremeció en su tumba.

La próxima reunión vuelve a darse en la ‘CN’, pero esta vez solo asiste la nuez moscada, -que está por encima de la nata y la crema-, de la dirigencia de la secta para discutir los pasos a seguir.

Allí el presidente le ordena al Fiscal sacar al ‘Monje’, [claro está que no se refirió a él como el ‘Monje’], de este proceso y restituirle su buen nombre. El Fiscal respondió: “No le quepa duda de eso”… “¡eso va!”.

“Nosotros nos encargamos de los medios de comunicación que son ‘propias tropas’ y manejaremos esto con algunos columnistas amigos y directores que son nuestra artillería pesada”, dijo con vehemencia y convicción el presidente. Con esto dio por terminada la extraordinaria convocatoria. De inmediato dio la orden para que bien temprano saliera desde Catam un avión de la Fuerza Aérea, que transportara al emisario a Montería a llevar la razón a una finquita cercana.

A penas se subió el Fiscal Barbosa a su blindado carro sacó su celular y le marcó a un subalterno que era también ‘propias tropas’: “Gabriel, necesito que mañana estés en mi despacho a las 06:45 de la mañana, no tengo que agregar que es urgente. Hasta mañana y que descanses”. Al colgar se dibujó en sus labios una maléfica sonrisa, que parecía una desagradable mueca.

Al día siguiente el Fiscal Gabriel Jaimes estaba desde las 06:15 en la antesala del despacho del Fiscal esperándolo.

A las 06:50 de la mañana comenzó la reunión. Prohibieron hasta que les llevaran tinto.

El Fiscal Barbosa le dijo: “Tu misión, que ya aceptaste de antemano, es la de pedir la preclusión del ‘Jefe’. Haz lo que tengas que hacer. Serás debidamente recompensado, pero lo más importante es que pasarás como un héroe para este país por haber salvado a esta Nación de una hecatombe. Millones de colombianos te lo agradecerán por siempre. Manos a la obra. Ya él sabe de ti y te mandó a decir que Dios te colme de Sabiduría. Y no olvides que todo estará controlado desde la ‘CN’, medios y todo. Bueno, doctor, a trabajar”.

Tiempo después hubo otra celebración en la ‘CN’ para festejar la histórica decisión judicial, plasmada en lo que jurisconsultos llaman ‘una pieza jurídica’.

Después de varios lamparazos del acpm llamado Old Parr alguien gritó: “Aquí la justicia marcha o se acaba”. Hubo aplausos y vivas por el ‘Monje’.

De pronto empiezan unos gritos en medio de un llanto: “¡Ya, ya, ya! ¡Por favor, despierta, despierta, despierta ya! Algo frio cae en mi cara y despierto jadeando. Me abrazan, y entre lágrimas me dicen, ya un susurro: “Mi amor, tuviste una terrible pesadilla y contaste una horrible historia, pero ya despertaste”.

Todo lo narrado anteriormente hizo parte de una espeluznante pesadilla que tuve hace dos noches que casi mata del susto a la bella mujer que compartía la cama conmigo.

A todos los implicados les extiendo mis excusas por tan innobles sueños, pero la narré para exorcizar todos esos malos sueños y para nunca más tenerlos.

Qué alegría despertar de esa pesadilla y saber que fue solo eso… una espeluznante pesadilla que nada tiene que ver con la realidad.

Felices sueños.