Algunas lecciones del paro

Algunas lecciones del paro

Desde la marcha de 2008, cuando millones salieron a marchar en todo el país contra las extintas Farc, no se había visto que la población civil saliera de nuevo a las calles a protestar de forma masiva. A eso súmele que se hizo en medio de una pandemia sin precedentes. El valor y la resistencia civil colombiana hicieron eco en todo el mundo.

Obvio, hubo políticos que ad portas de unas elecciones salieron a pescar en río revuelto, pero ese es harina de otro costal. Lo que deseamos resaltar desde esta vitrina son los resultados del paro nacional, más allá de los bloqueos y de la violencia policial en contra de los manifestantes.

Una de las victorias fue la renuncia (a coscorrones) del entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, quien se empecinó en llevar ante el Congreso una reforma tributaria que a todas luces era descabella.

Otro punto a favor, el Estado a través de la Presidencia informó que reformaría y “transformaría” a la Policía Nacional, esto derivado por el exceso de fuerza (muchas veces injusticado) por parte de muchos de sus integrantes para con los manifestantes.

Otra arista que derivó del paro fue la renuncia del Alto Comisionado de Paz, Miguel Ceballos, quien estaba sentado en la mesa de negociación con las directivas del paro. Esto podría verse como discrepancias entre funcionarios del Estado y el partido Centro Democrático, al cual pertenece el presidente Iván Duque. Esto muestra que el partido y el Gobierno y la Presidencia no estarían hablando el mismo idioma.

Y la caída de la reforma a la salud también fue otra victoria temprana para la ciudadanía. Si bien el presidente Iván Duque tiene buenas intenciones, a su mandato le estallaron 40 años de malos gobiernos. Y que esto no se vea como un argumento en su defensa, todo lo contrario. Duque tiene en su lastre el pertenecer a un partido que está seriamente cuestionado y de que un año después de su posesión se sobrevino una pandemia con consecuencias lesivas para la economía, lo que a la postre frenó su plan de gobierno.

Sin duda alguna la ganadora fue la sociedad, impulsada por los jóvenes, quienes salieron a marchar sin miedo. No ‘comieron’ del cuento al que acude el Estado de que las marchas están infiltradas por grupos irregulares o que estas derivan del Foro de Sao Paulo.

El paro aún no termina. Esperemos que siga cosechando victorias en pro del pueblo colombiano.