Córdoba, en mano de Dios y la naturaleza

Lo que hace poco menos de un año sufrió y sigue sufriendo Ayapel y la Mojana Sucreña con el desbordamiento del río Cauca, está a punto de ocurrir en las riberas del Sinú.

Es tan cruel el invierno que ha sostenido caudales salidos de todo tipo de pronósticos, con aportes al río Sinú inmensamente superior a los ciclos históricos y poniendo en jaque al embalse de Urrá que está a poco o nada de perder margen de amortiguamiento.

Desde febrero no para de llover en el nacimiento del Sinú, mientras aguas abajo del río todo parecía estar en orden, en el embalse se soportan duras crecientes que han llegado a superar los mil metros cúbicos de agua por segundo y obligados como generadora multipropósito a no descargar por sus turbinas volúmenes superiores a los 700 M/3s.

Hoy, toda esa operación de contención ha surtido efecto, pero el embalse está a punto de rebosar y de ocurrir, habrá paso libre del Sinú, sin nada que lo controle y con los aportes aguas debajo de sus brazos, se advierte una tragedia.

Lo de 2010 le quedaría en pañales, aseguran expertos, que no observan otra salida que orarle a Dios para que la naturaleza de apiade de un departamento que ha juntado las dos temporadas de lluvias y que la cifra de damnificados hoy (cerca de 40 mil personas) será ínfima ante el desastre que se advierte.
Dios y naturaleza se apiade de Córdoba.

admin

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Puesto

16 agosto, 2022

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