Deberes que se olvidan y terminan en tragedias

Deberes que se olvidan y terminan en tragedias

El choque de dos motocicletas este domingo en Montería y que provocó la muerte de un niño de dos años de edad abrió nuevamente el debate de responsabilidades. Por un lado, la imprudencia de quienes conducen todo tipo de vehículos y por el otro la falta de autoridad.

Es evidente que hay responsabilidades compartidas. Quienes están al frente de una moto o un carro deberían reconocer y respetar señales de tránsito, manejar con prudencia y evitar ‘tirárselas de vivo’ porque como en casos el ocurrido en el barrio Alfonso López, provocas muertes.

Del accidente no hay más responsables directos que quienes hicieron parte del lamentable choque y del que salió como gran perdedor el menor de edad. Pero llama nuevamente al debate de ¿qué estamos haciendo como ciudadanos?, así como preguntarse ¿qué hace la autoridad para ejercer, pedagogía, control y sanción.?

El primer eslabón somo nosotros, los ciudadanos. ¿Estamos respetando las normas y señales de tránsito?

Una autoevaluación nos permite reconocer que presumiendo de ser buenos conductores hablamos por teléfono celular sin manos libres mientras conducimos una moto o un auto. Aquí no escapan ni los choferes de vehículos de servicio público de pasajeros.

En ese mismo autoexamen pregúntate a ti mismo, ¿cuántas veces te has pasado un semáforo en rojo?, so pretexto que lo hice porque no venía vehículo, o porque alcanzaba a pasar mientras salía en verde del otro lado, o porque ya estando en la mitad el otro debe parar.

Creo no equivocarme, todos, incluso quien les escribe ha cometido ese tipo de imprudencias. Eso sin contar con el exceso de velocidad, incluso en la zona urbana, sin importar si son calles estrechas o residenciales.

Ahora revisemos a la autoridad. La evidencia en Montería, para no salirnos del contexto local, es que muchos saben conducir, desconocen o se hacen frente a las señales de tránsito y en el juego del ‘más vivo’ transitan sin papeles en regla y pasando por encima de las reglas.

Eso nos demuestra falta de educación, y para ello hay rubros del Estado amparados en estrategias que cada semestre y cada gobierno le cambia de nombre, pero que pocos resultados ofrecen.

Esto no se trata de sacar cuatro mimos, dos paleteros, un Policía de Tránsito, repartir volantes y tomarse la foto para evidenciar la ejecución del contrato y poder cobrarle al Estado, o las mismas instituciones justificar sus gastos.

Se trata de optimizar el recurso, involucrar al comercio de vehículos que por vender los entregan sin exigir hasta sin matrículas y SOAT las motos a sus clientes.

Además, las estrategias deben ser constantes, no solo en las troncales cuando hay puentes festivos y vacaciones en el país.

No se trata de culpar a nadie, sino preguntarte como ciudadano ¿estoy haciendo lo correcto?, ¿estoy siendo responsable al conducir mi moto y mi carro?, ¿cómo Gobierno estoy dirigiendo bien mi estrategia de prevención vial?.

Amén de la corresponsabilidad del Estado, como ciudadano tenemos derechos y deberes, nos acordamos de los primeros, pero de lo segundo, nos hacemos los ‘locos’, porque posando de ‘vivos’, podemos terminar muertos.