Dos decisiones que demuestran que este país está bien enfermo de odio, resentimiento y sed de venganza

Por: Toño Sánchez Jr.

Este país ganó la guerra, pero perdió la Paz.

El Estado colombiano, antes de sentarse con el EPL, con el M-19, con las AUC y con las Farc -por solo mencionar a estos grupos antisubversivos- debió sentarse primero con los colombianos y desarmarles el corazón, el alma, el espíritu y desactivarles los incontrolados deseos de venganza.

Por otro lado, quien debiera primero pedir perdón y reparar no son los grupos guerrilleros ni su antídoto, los grupos de Autodefensas, es el mismo Estado, representado en los dos partidos políticos que se repartieron este país y excluyeron al resto de colombianos, en especial a los de la provincia. Me refiero a los que consideran los ‘prohombres’ del Partido Liberal y Partido Conservador, que en una jugada maestra sacaron de debajo de la mesa, como cualquier tahúr callejero algo que llamaron el Frente Nacional, que fue concebido para reconciliarse las élites políticas y económicas del país, y dejar en el monte a todos aquellos que alienaron para que pelearan por ‘sus’ causas.

Con este excluyente pacto, que también llaman de Benidorm… de Sitges, fue que llego la ‘milimetría’ Colombia: Uno para ti, uno para mí. Después de la repartija, ofrecieron una falsa amnistía, para luego tirarle el Ejército a todos aquellos que mandaron a armarse por la “causa”.

De allí nacieron todos nuestros males. Y mientras no vayamos allá atrás, a arreglar ese pasado, seguiremos de proceso de paz en proceso de paz… o de desmovilización en desmovilización.

Aquí la historia es una si el historiador es liberal, otra si es godo y una bien distinta si es de izquierda.

Todos tienen su amañada verdad. Pero ni aun así han podido esconder los miles de muertos y la crueldad que ensombreció a Colombia. De esos muertos a los del poder no les gusta hablar. No quieren reconocer que condenaron a miles de colombianos a morir miserablemente en un potrero por defender a sus jefes políticos.

Hoy estoy más convencido que nunca, que la historia la acabaron en los colegios, para poder tener una ruptura entre generaciones, para cuando alguien se atreva a hablar de esto, lo vean como un imbécil o ‘despertador’ de un violento pasado “que nada bien le hace al país”.

Así como en aquella época de violencia política, en donde pagabas con la vida ser liberal, conservador o comunista; hoy, te lapidan si llegas a plantear lo que llevó a que existieran las Autodefensas (Aunque les gusta más el término ‘Paramilitarismo’, porque sirve más para los propósitos de desinstitucionalización, no niego que sí existió ese fenómeno). También te lapidan si lo haces con la guerrilla. Pero aquí se puede observar una clara diferencia, que han sabido explotar el mamertismo y los farianos de civil. Y es, mostrar que los crímenes de la guerrilla tienen una ‘justificación social’. Buscaban ‘reivindicaciones sociales’. ‘Luchaban por el pueblo’. Y buscaban derrotar al Estado.

Este peregrino argumento ha logrado calar. Al punto de que hoy la guerra de ricos y pobres -hace parte de su esquema ‘todas las formas de lucha- la han llevado a los crímenes de lesa humanidad. Las Autodefensas era para defender a los ricos. La guerrilla se creó para defender al pueblo. Entonces, los actos degradantes de las AUC sí eran crímenes de guerra; pero los del brazo armado de los del ‘pueblo unido jamás será vencido’, nunca.

Entonces, quienes se vieron azotados por la guerrilla comenzaron a callarse por el riesgo de ser satanizados de ‘paramilitares’. Y es aquí cuando el amañado discurso de la guerra da un giro y hoy el actuar de estos grupos subversivos y antisubversivos están estratificados.

Los de la izquierda creen que el país y el Estado todo se los debe. Razón por la cual, todo aquel que piense diferente a ellos es molido en la nueva modalidad de ‘todas las formas de lucha’: Tu destrucción y descrédito en todas las redes sociales desde sus ‘bodegas’.

A lo anterior se unió un periodismo sesgado, militante y activista que se ha especializado en vender odio, resentimiento y desquite.

Pero esto se pone peor con la presencia del ‘Monje’ de la secta del CD. Ya que todo colombiano, que condene el accionar de la guerrilla o de la izquierda actual le ponen un terrible remoquete que ellos no quieren: ‘Uribista’. No todo el que sea antisubversivo es ‘Uribista’ o ‘Paramilitar’. Pero como es súper conveniente satanizar con eso, se ha convertido en un arma de guerra ideológica y mediática. Esto va a ser la contra del ‘Castrochavismo’.

Prueba reina, si la quieren llamar así, es que aquí nunca un medio o columnista, menos el Estado, ha resaltado la búsqueda del perdón y la reconciliación. Porque vender odio, resentimiento y venganza da de todo: puesto, publicidad estatal y/o privada (de acuerdo con la orilla), lectores, oyentes, televidentes y hasta ‘prestigio’. Ya aquí se sabe a qué medio vas si necesitas crucificar, lapidar o condenar.

Todos los actos de reconciliación de exjefes de Autodefensas fueron ignorados a propósito. Para seguir mostrándolos como monstruos. Ya que el país siempre ha necesitado de monstruos para tener a quien culpar de todo.

Pero yo le pregunto a este Estado, a estos medios vendedores de odio, a los opinadores sedientos de desquite, a los izquierdosos, qué han hecho por esas comunidades azotadas por la violencia, del brazalete que sea, siniestro o diestro. ¿Qué han hecho por el Sur de Bolívar? ¿Qué han hecho por Valencia, Córdoba? ¿Qué han hecho por Tierralta, Córdoba? Por solo mencionar estas pequeñas zonas.

Este ha sido siempre el actuar de este Estado,-ahora con un aliado nuevo, la izquierda sesgada, no es una redundancia-, la de satanizar regiones y tirársela a todas las formas de violencia, para más adelante tener a quien señalar o culpar. Así entregaron a Córdoba a la guerrilla. Y nadie dijo nada desde Bogotá. La violencia en Colombia para lo único que ha servido al Periodismo del interior es para ganarse premios en nombre de la sangre derramada por campesinos, porque esta fue y es una guerra mata pobres.

Aquí nadie le apuesta a una cultura al perdón y a la reconciliación. Todo está puesto en el ‘cuadro’ del tablero que dice: ‘Odio, resentimiento, venganza’.

Nombran al hijo de alias ‘Jorge 40’ y salta una jauría vende odio a trabajar. Pero cuando le regalan el Estado a los de las Farc, farianos y demás guerrillos de civil no dicen nada. Cuando estos actos deberían promocionarse como actos de reconciliación. La paz se hace con los enemigos no con los vendedores de odio y venganza.

Solo los verdaderos actos de perdón y reconciliación pueden derrotar de una vez por todas a estos comerciantes de hiel. Pero resulta que el Presidente de turno está en manos de uno de los mercaderes de odio y venganza más excelso de este este país: El Monje. Ni hablar del otro extremo. Aquí si es verdad eso de que entre el Diablo y escoja. Hasta de pronto el mismísimo lucifer se asusta.

Cuál fue el verdadero acto de reconciliación del Estado colombiano para con el M-19, después de haber asesinado a toda la Corte Suprema de Justicia. Nombrar a Antonio Navarro Wolf como Ministro de Salud. Hay que reconocerlo, fue un gesto de grandeza.

Qué hizo el Estado colombiano con los miembros del EPL cuando se desmovilizaron. Les dieron dos curules en el Congreso de la República y a muchos miembros los pusieron a gozar de las mieles del servicio diplomático. Y en los países que ellos querían, que no es lo mismo.

Hasta a un tal ‘Marcos Jara’, quien luego de desmovilizado con el EPL asesinó a un poco de profesores de la Universidad de Córdoba para quedarse con una Cooperativa, fue nombrado en una embajada de Colombia.

Pero hoy, ante el nombramiento, del hijo de jefe antisubversivo, preso y desmovilizado, pierden el control y se olvidan de esa reconciliadora mano que les tendió ese mismo Estado que ensangrentaron a plomo, bombas y secuestros.

Por otro lado, todos los colombianos, absolutamente todos, tienen derecho a una doble instancia. Y una figura de estas no es sinónimo de impunidad o de inocencia. Aquí el problema es que nuestra justicia es tan torcida que nadie cree en ella. Pero esto es otra cosa. Los principios de la doble instancia están por encima de un Poder Judicial corrupto.

Andrés Felipe Arias no es santo de mi devoción. Considero que ferió para los amigos de su jefe los dineros de Agro Ingreso Seguro y excluyó a los verdaderos colombianos que necesitan de estos apoyos. Pero este sentimiento no puede estar por encima del principio universal de la Doble Instancia. Aquí hay guerrillos que no tuvieron ninguna instancia, sino impunidad pura, representada en una amnistía e indulto, pero hoy condenan y son los catones morales. ¡Qué cinismo!

El odio, el resentimiento y la venganza se construye y se enseña. Y este Estado ha dado muestras de ser un excelente maestro en estos terribles temas. Mientras no exista una verdadera política de perdón, reconciliación y paz, que se promueva en todas las instancias del país, seguiremos contando muertos y bautizando nuevos grupos al margen de la ley… sean siniestros o diestros

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