Toque de queda, comercio y la mayoría de los monterianos acatan la medida, pero no faltan los desobedientes

Toque de queda, comercio y la mayoría de los monterianos acatan la medida, pero no faltan los desobedientes

Un rápido vistazo al corazón de Montería permitió observar que el sector comercial acogió en su totalidad el toque de queda extendido.

El silencio se escucha en las carreras de principal actividad comercial como la segunda, tercera y cuarta del centro del municipio.

Por momentos es interrumpido por el paso de algunos motociclistas, unos funcionando como mototaxis, que no debieran, y otros como domiciliarios que están autorizados.

De la misma manera, y en baja proporción aparecen vehículos particulares, que uno creería que sus conductores harían parte de las excepciones para atreverse a salir, de lo contrario están expuestos a, inmovilizaciones, amonestaciones y hasta privación de la libertad.

Y aunque no hay policías para cuidar cada centímetro, hay unos sorprendidos por la autoridad, como esta pareja en moto.

De la misma forma se perciben personas en las esquinas esperando transporte, opinaría uno, pero con el tapaboca fuera de lugar correcto de posición.

Hay ciudadanos que han salido por necesidad laboral informal, pero algunas actividades no tienen éxito porque no hay con quien.

Como también hay otros que, en obligación de sus labores, lo hacen con todas las medidas de prevención y dando ejemplo de cómo deben cuidarse.

Algunos taxistas son observados por nuestro lente en las calles del centro de la ciudad. Fuimos testigos de uno de ellos llevando hasta tres pasajeros y ocupando el puesto de copiloto del conductor.

El experimento resulta de momento ser satisfactorio, aunque muchos reportes de barrios del sur y occidente de la ciudad, nos advierten que algunos grupos de mototaxistas están en las calles, tratando de burlar la medida y la autoridad.

Sin embargo, la ciudad en un altísimo porcentaje ha respetado la medida que se extiende hasta el lunes 13 de julio hasta las 05:00 a.m.

¿Vale la pena arriesgar la salud, una inmovilización, una multa de casi un millón de pesos?, solo ellos lo sabrán y en su conciencia, y las de aquellos que bajo cualquier excusa personal aún no creen en el ciclón del virus que se acrecienta en la ciudad y el departamento, quedará la irresponsabilidad de contagiarse y lo peor, contagiar a quienes sí se tratan de cuidar, incluyendo sus familiares.

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