El eterno sufrimiento de los viudos y viudas del poder

Por: Toño Sánchez Jr.

Cada día reafirmo más que el serio problema nuestro no es la corrupción ni la violencia ni la pobreza, es tener un corazón lleno de odio, resentimiento y egoísmo. Y de estos tres se desprenden todos nuestros otros males mencionados.

Que tú desees que le vaya mal a un gobernante que solo está iniciando su administración es una muestra inequívoca de que estamos mentalmente bien enfermos. Porque de irle mal a ese gobernante le va a ir peor a miles de personas que votaron por él.

Entonces, con tal que se cumpla su protervo deseo les importa que detrás caigan miles de sueños y esperanzas. Esto es maldad pura. Y no conozco la primera sociedad que se haya levantado, reverdecido o prosperado con tales sentimientos egoístas como norte.

En la vida hay que aprender de nuestras derrotas, es más, creo que es con ellas donde están las más importantes lecciones. Se aprende más cuando nos estamos levantando de una caída que cuando disfrutamos de una victoria. Aunque ganar siempre será reconfortante, pero lo es más cuando nos volvemos a parar, y más fuerte, luego de una derrota.

Lo más importante es aprender que en la vida pública la democracia te da cada cierto tiempo la oportunidad de resarcirte. Si hoy perdiste, mañana, de acuerdo a como enfrentes la derrota, podrás salir ganador.

Aquí el problema es que una minoría creyó que esto de lo público es privado. Es un ventorrillo. Es un potrero en donde hoy le dices a tu capataz qué ganado se rota o no se rota allí.

Y esto trajo consigo a una generación sedienta de billete. Que cree que la manera más fácil de enriquecerse es con el billete del Estado. Asocian Toyota cuatro puertas último modelo, ropa de marca y yates a dinero público. Todo mundo quiere un millonario contrato. Con un agravante, no piensan en la eficiente ejecución del contrato, sino en cómo timárselo.

Aquí sí con un nefasto antecedente. Que a nadie le pasa nada cuando se roba al Estado. A lo sumo te regalan lo que se conoce comúnmente como ‘casa por cárcel’.

Es común escuchar a gente muy joven haciendo cuentas, ‘costo – beneficio’, por robarse al Estado. Hacen un promedio de cuánto para el abogado, hasta sacan una hipotética partida para el Juez, Fiscal y funcionario del CTI. Luego hacen otra reserva para el Inpec. Sacan los años que podrían estar en la cárcel o en la casa como prisión, la enfrentan al billete con el que se quedan y concluyen que coronaron. Entonces se sienten satisfechos y victoriosos con la vida, con lo que ratifican que aquí delinquir paga.

Además de respaldados, aparentemente, por una sociedad que ha aprendido a acoger a quienes se tumban al Estado. Así como acogió hace muchos años a poderosos narcotraficantes.

Todo parece indicar que ya personas habían hecho ‘negocios’ con estos cuatro años que venían. Dando como ganador a un aspirante. Como dirían nuestros campesinos comenzaron a ‘ensillar sin tener la bestia’. O como dicen veteranos pescadores ‘vendieron ‘pescaos’ en el agua’.

Entonces hoy suplen su decepción deseándole el mal a quienes los derrotaron y desacreditando todo lo que hace esta nueva administración.

Yo recuerdo que a todos los que pasaron por allí se les dio un tiempo prudencial de espera. Creo en algo que se llama reciprocidad y estos nuevos gobernantes deben de tener esa misma oportunidad de espera.

A todas las personas que tengan su vida resuelta denle gracias a la vida, al universo, a como quieran llamar a su Dios, pero recuerden, que hay cientos de miles de ciudadanos cordobeses y monterianos que están a la espera que desde las administraciones se busquen y se implementen políticas que nos lleven a construir una mejor sociedad. Y esto no es obligación exclusiva de un gobernante sino de toda una sociedad.

Por eso traigo cada cierto tiempo este interrogante que nace del discurso de JFK cuando se posesionó como Presidente de Estados Unidos.

Parafraseándolo: ¿Qué haces tú por construir una mejor Montería? Te has preguntado ¿qué puedo hacer yo por Montería? Con todo afecto te invito a que por las noches, antes de acostarte, te preguntes qué hiciste ese día por tu ciudad, por otro ciudadano, por ser una mejor persona.

Esta ciudad no la vamos a cambiar deseándole el mal a quienes nos gobiernan, la cambiamos cuando aprendamos a cambiar desde adentro de nosotros mismos hacia afuera.

Y hay todas las formas para demostrarle amor a una ciudad… o al menos agradecimiento. Por ejemplo, con algo tan sencillo como no arrojar basura a la calle o andenes. Respetar el espacio público, etc, etc, etc…

Soy un convencido que si al Gobernador de Córdoba y al Alcalde de Montería les va bien administrando, a los cordobeses y a los monterianos les debe ir mejor.

Lo reitero: Yo creo en estos nuevos gobernantes, declaro que les va a ir bien y deseo que hagan una excelente administración para que la confianza de los ciudadanos regrese a la política y a los políticos. Y de una vez por todas dejar en claro que desde lo público sí se puede reconstruir y rejuvenecer una sociedad… una comunidad… una ciudad.

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PARA QUE CONSTE! Yo no sabía que eso de ‘Cómo va Montería’ fue montado para que fuese el trampolín para poner en el partidor para futuro alcalde de Montería a Mauricio Vergara. Aquí nadie da puntada sin dedal. Con la derrota de su ‘elegido’ las cosas cambian de manera sustancial.  

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