El paro que subestimó el Gobierno

El paro que subestimó el Gobierno

Este viernes 28 de mayo se conmemora el primer mes del paro nacional, estallido social que minimizó en principio del Gobierno Nacional y que con el pasar de los días, perdió el control en varias regiones y se le ha hecho difícil acordar con sus promotores el levantamiento de protestas.

Todo inició con la nefasta reforma tributaria que el Gobierno, de la mano del entonces ministro de hacienda, Alberto Carrasquilla, quiso imponer desde el Congreso para golpear el bolsillo de la clase media, so pretexto de financiar los programas sociales en el país.

La falta de tacto político y de reconocimiento de necesidades sociales producto del abandono estatal, llevaron al presidente Iván Duque a considerar que podía enfrentar el paro con anuncios, represión de la fuerza pública y fuertes posiciones en defensa de los policías.

Pasaban los días y las protestas fueron creciendo, las movilizaciones eran más frecuentes, y fue el escenario perfecto que aprovecharon grupos ilegales y vándalos para infiltrarse y generar el caos.

Cali y todo el Valle del Cauca fue el detonante de acciones violentas en el país, totalmente condenables porque desdibujaron la línea pacífica del paro. A partir de allí se replicaron similares hechos en distintas regiones del país. Por ejemplo, en el mismo Bogotá, donde hasta el Capitolio Nacional fue atacado por manifestantes y por poco logran ingresar al “recinto de la democracia” donde los ‘honorables’ congresistas sesionaban.

Mientras de forma invisible el Gobierno y el Comité Nacional de Paro jugaban a medirse el pulso de orgullo y nadie daba el brazo a torcer, la situación se fue agravando, se sumaban más colectivos, políticos sacando provecho y entonces aparecieron los muertos, heridos, desaparecidos, abusos policiales, acciones vandálicas y hasta terroristas.

Han sido destruidos bienes públicos, privados, se han bloqueado vías, hay desabastecimiento en razón de bloqueos, y cuando mediadores como la Iglesia y la ONU logran sentar las partes en una mesa de exploración de diálogos, aún no avanzan a la fase de negociación.

Sin desconocer que hay fenómenos violentos ilegales que se escudan en la protesta, el paro se extendió porque al principio lo subestimaron, luego lo enfrentaron con el uso legítimo de la represión, pero cuando se presentaron abusos de parte y parte, Colombia se convirtió en un campo de guerra civil.

Hoy el Gobierno ha hecho anuncios, promesas, políticas públicas como el Pacto por la Juventud, que incluye matrículas gratis en instituciones de educación superior, vivienda para jóvenes, financiación de proyectos juveniles, entre otros. Se puede concluir que hacia falta voluntad política y administrativa para implementar esas líneas de Gobierno, sí se podía, ¿por qué esperar un levantamiento social para hacerlo?.

Es tan repudiable los actos de vandalismo, que deben ser individualizados y puestos a ordenes de la justicia, como los abusos de y contra la Policía, los muertos, heridos, desaparecidos y los que han visto afectados sus negocios y su tranquilidad por culpa de estas situaciones.

Duele el país, porque luego de un mes de paro, estamos lejos del levantamiento de la protesta.