FIL Guadalajara 2019… ¡Qué Feria!

Por. Toño Sánchez Jr.

Es la quinta vez que asisto a la que se considera la mejor Feria Internacional del Libro de este hemisferio. Y no lo niego, no veía la hora de que llegara el momento del viaje, quería escapar de la cruda realidad que vive Colombia. Y valió la pena la huida.

Aunque no lo creas las ciudades te hacen saber que las visitas y te pueden tratar con cariño o no. A penas las llantas del avión quemaron la pista del Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo de Guadalajara empecé a saludar y bendecir a esa ciudad. Cuando llegué a la puerta del avión, respiré con fuerza el aire de esa ciudad y una gran emoción se apoderó de mí, supe que iba a ser una visita inolvidable, maravillosa y fantástica… y así fue.

La 33ª versión de la FIL 2019 fue inaugurada el sábado 30 de noviembre con la entrega del Premio FIL de la Literatura en Lenguas Romances a David Huertas. Le siguió en la tarde la celebración de los 50 años del libro ‘Conversación en la Catedral’ del Premio Nobel Mario Vargas Llosa.

Un día antes, la Universidad de Guadalajara, le entregó a Juan Manuel Santos el doctorado Honoris Causa. Allá se dio esa foto del expresidente en compañía con el excomandante de las Farc, Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’.

Pero regresemos a la FIL.

El domingo 1 de diciembre el Nobel peruano estaría otra vez en escena, pero esta vez presentando su libro ‘Tiempos recios’ (Alfaguara). La hora establecida para el evento eran las 5 de la tarde. Desde las tres ya estaba agotado el cupo de la sala. Y a las 5:10 entró Vargas Llosa, que ahora lleva un bastón, acompañado de su hijo Álvaro y su hija Morgana.

Y de inmediato Juan Cruz hizo una elogiosa presentación del escritor latinoamericano y una pequeña reseña de la novela y le dio la palabra al Nobel.

Mario Vargas Llosa nos deleitó con una magistral clase de historia latinoamericana, en donde nos habló de lo que era esta región, en especial Centroamérica, a mediados del Siglo XX. Todo para explicar porque decidió escribir la historia de lo que ocurrió en Guatemala en 1954. El golpe de estado auspiciado por Estados Unidos a través de la CIA que derrocó al gobierno democrático de Jacobo Árbenz.

Explicó que eso que hoy llaman ‘Fake News’ se usó en todo su esplendor en esos tiempos, para venderle al mundo que Guatemala era la cabeza de playa del comunismo en Centroamérica.

Pero toda esta propaganda de desinformación era patrocinada por una empresa que dejó un gran sabor amargo y nauseabundo olor en América Latina: La United Fruit.

Al igual que hizo con ‘La Fiesta del Chivo’, en donde nos relató la cruel dictadura de Leonidas Trujillo en República Dominicana, esta vez nos cuenta la historia de esta empresa bananera que en su momento era un Estado dentro de otro Estado. Y tal vez más poderosa que el mismo país donde tenía su monopólico negocio.

Todo el público estaba embelesado con su narración y cómo concibió esta novela basada en la realidad. Pero el encanto se terminó cuando una joven le pasó un papelito a Juan Cruz donde le recordaba que ya el tiempo se había acabado. (La presentación completa de esta novela está mi página de Facebook: Toño Sánchez Jr.).

Muy pocas personas se fueron de la sala. Seguía otro grande, Javier Cercas. Presentaba su nueva novela ‘Terra Alta’ (Grupo Planeta). Ángeles Mastretta hizo una soberbia reseña de la novela y del autor, ante lo cual este se quedó casi sin palabras cuando le tocó hablar.

Cercas es un autor que hay que leerlo. En esta nueva novela utiliza en su narración a la tercera persona, ya que en todas sus anteriores novelas usa mucho la primera persona magistralmente y se mete de lleno en lo que narra y cuenta.

Cercas tuvo el privilegio de tener en primera fila como espectador a Mario Vargas Llosa y a varios escritores invitados a la FIL 2019.

El regreso de Vargas Llosa a la sala me permitió algo que ya creía imposible, que me autografiara su libro. Se sentó a una silla delante de la mía. Me atreví y le dije: “Maestro, es tan amable y me autografía su libro”. Cuando él extendió su mano para coger el libro y el lapicero que le ofrecía no lo podía creer. Me tocó mirar varias veces esa hoja firmada por el Nobel para convencerme que era verdad. Era el primer regalo que me dio la FIL.

Tengo que reconocer que cuando yo leí ‘Soldados de Salamina’ de Javier Cercas algo cambió en mi manera de percibir al narrador en primera persona. La lectura de ese libro fue determinante para poder escribir una crónica que hice hace dos años cuando fui a entrevistar a Alejandro Lyon a Estados Unidos. Como no me dio la entrevista, decidí hacer ese relato. No lo hubiese logrado sino hubiera leído a Cercas.

Por eso al terminar la presentación de ‘Terra alta’ me fui para el stan del Grupo Planeta a pedirle que me autografiara su libro. Allí le reconocí lo que han significado sus libros en mi vida periodística actual.

Se me ocurrió pedir su correo electrónico para dárselo al Alcalde electo de Montería por si le interesa invitarlo a la Feria del Libro 2020 de esta ciudad. De todas maneras Javier Cercas estará en el Hay Festival de Cartagena del año entrante.

Con esta pequeña charla con Cercas me sentí con el segundo mejor regalo, hasta ahora de la FIL.

Al día siguiente llego al Hotel Hilton para asistir al Encuentro Internacional de Juristas: ‘Tránsito del Estado Legalista al Estado constitucional’. En donde el constitucionalista peruano César Rodrigo Landa Arroyo hizo un gran reconocimiento a los avances de Colombia en este tránsito al constitucionalismo. Recordó que “el Juez ya no es un juez de la Ley sino de la Constitución”. Y alertó que en el “control de convencionalidad hay un uso arbitrario en algunos países Latinoamericanos”.

Al salir de esta conferencia y dirigirme para el Foro Internacional Retos en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario me tropiezo en un área de la recepción del Hilton con Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’. Estaba solo, reclamando unas maletas. Vi a este personaje allí, como cualquier huésped. Creo que él único que sabía de quien se trataba era yo. Quise sacar la grabadora y preguntarle, pero desistí. Al poco rato me arrepentí de no haberlo hecho.

No todo fue libros y conferencias. Había que sacar tiempo para visitar restaurantes en Guadalajara. Y solo quiero recomendar dos, para quienes algún día visiten esa bella ciudad: La Tequila. Es de comida mexicana pura. Y un excelente restaurante de carnes estilo rodizio: Pampas Do Brasil.

Con tantas conferencias al tiempo uno no sabe a cuál entrar y si te demoras en escoger ya no encuentras cupo.

Por eso me tocó entrar a una conferencia que no tenía en mis planes, porque a las que quería ir ya estaba el cupo completo. Era el lanzamiento del libro ‘Manual para creer en ti’ (Urano), de Jessie Cervantes. Qué interesante tema, quedé gratamente sorprendido de la cantidad de público joven y adulto que allí estaba.

También me sorprendió Lucy Lara que presentó su libro ‘Estilo y Poder’ (Aguilar). En donde enseñaba que todo lo que escojas ponerte, el color y a la hora que te lo pongas va a definir tu futuro y cómo te perciban. Dejó claro que el poder viene hasta de una manera de lucir una prenda de vestir o un reloj… o el lapicero con el que firmas un documento.

En esta FIL hay ¡de todo! Imagínense allí se dieron cita 20 mil profesionales del libro. 2.200 sellos editoriales de 47 países están allí presentes.

Ni escribir de la cantidad de actividades que había para niños y jóvenes. ‘¡LA FIL TAMBIÉN ES CIENCIA! Fue todo un éxito. Todo era con prerregistro.

En fin, era emocionante ver ese mar de gente comprando libros y asistiendo a todo tipo de conferencias y presentaciones de libros.

Pero me faltaba otro especial momento. Encontrarme con el escritor mexicano, de Toluca, J. Jesús Esquivel, amigo a quien no veía de hacía cuatro años, cuando lo entreviste en esa misma FIL, para el lanzamiento de su libro ‘La CIA, Camarena y Cario Quintero’, que fue todo un éxito editorial. Para esa entrevista yo mismo hice de camarógrafo y entrevistador. Estuve nervioso toda la entrevista, de pensar que se fuera a parar la cámara y no me percatara. Pero todo salió excelente y esa entrevista está en YouToBe (Canal Semblanzas con Toño Sánchez Jr.).

Esta vez J. Jesús Esquivel vino a presentar su nuevo libro ‘El Juicio. Crónica de la caída del Chapo’ (Grijalbo). En donde narra día a día lo que pasó en ese juicio en donde se dijeron tantas verdades de nuestros países, pero que nadie ha querido investigar. Por ejemplo, allí quedó claro que Colombia sigue siendo de lejos el mayor proveedor de cocaína a los carteles mexicanos. Entonces en dónde queda la tan sonada ‘Guerra Contra las Drogas’.

Pero también en esta FIL salió la primera novela de J.J. Esquivel ‘Tu cabello es la frontera’ (Grijalbo), basada en hechos reales.

Pero fue muy grato compartir con este gran periodista y escritor, junto con su esposa, una larga tertulia en el bar del Hilton. Allí conocí de primera mano cómo se gestó ese libro de ‘El Juicio’ y su novela. No hay nada más apasionante que saber cómo un escritor construye sus historias. Y no pudo faltar en esa tertulia la política norteamericana, ya que Esquivel es corresponsal en Washington hace muchísimos años. Quedé suficientemente ilustrado de la política en la capital del ‘Imperio’.

Este aguerrido periodista mexicano tiene en su palmarés ser el único latino al cual el New York Times le dio la primera página para publicar un sonadísimo escándalo de corrupción en México hace unos años.

Le pregunté que si atrevía ir a Montería si lo invitaban a la Feria del Libro y dijo que sí. Me autografió sus dos libros y allí fue otro momento maravilloso de esta FIL. Luego siguió otro del cual prefiero no escribir todavía.

También había que sacarle un poco de tiempo a la meditación. Por pura coincidencia la primera vez que fui a Guadalajara me tropecé con el Templo Expiatorio, una imponente construcción de estilo Neogótico que se inició en 1897. Entrar allí me hace sentir en paz, como en un trance que invita a meditar. Y las cinco veces que he visitado esta ciudad han sido igual número de visitas a ese imponente templo, para sentir esa agradable y relajante energía que ahí se siente y respira.

Ya de regreso para Colombia estoy en el aeropuerto Internacional de Ciudad de México Benito Juárez y veo pasar a Rodrigo Londoño, Timochenko, acompañado de un senador de su movimiento.

Entonces vuelvo a pensar si lo entrevisto o no. No hice nada.

Como a las dos horas asignan a mi vuelo la Sala 73 de la Terminal 2 del aeropuerto de Ciudad de México. Estoy sentado y llega nuevamente a esa sala ‘Timochenko’ y se sienta al frente mío, previa invitación que le hice.

Le dije de dónde era. Y comencé a preguntarle sobre el país. Entre las preguntas que le hice estuvo la de si valió la pena tanto derramamiento de sangre y degradación. Me respondió que el tiempo terminará contestando eso, pero que ellos creían en una causa que los llevó a ese conflicto. Me dijo que la guerra está signada por la “casualidad”, que es lo más determinante de la guerra, y que funciona a favor o en contra. “Hubo muchas casualidades que fueron determinantes en este conflicto”. Le pregunté por Jacobo Arenas y se emocionó al recordarlo. Aseguro que estaría feliz con este proceso. Recordó que para la Constituyente de 1991 Arenas se la pasaba estudiando constitucionalismo para aportar al cambio en aquella época. Cuando le pregunté por los acuerdos de paz con Belisario Betancur reconoció que allí, con el Acuerdo de La Uribe, se perdió una gran oportunidad para evitar tanta guerra y derramamiento de sangre. Es consciente que este conflicto ha dejado heridas muy profundas de parte y parte, pero que él entiende ese dolor, por lo cual es un convencido que la paz tiene que construirse con todo los colombianos. Me dijo que ha recorrido el país y se ha encontrado con víctimas y poderosos empresarios, y que todos creen en la paz. Así no estén de acuerdo con lo que él hizo.

Por último, le dije que si se atrevía ir a Córdoba. Y respondió que la Procuraduría General de la Nación está coordinando una serie de mesas de diálogo, que a lo mejor harán una en Córdoba.

Era un pasajero más. Sin escoltas. Vestido de manera sencilla y a todas las personas que se le acercaban les respondía lo que le preguntaran.

De mi parte, yo prefiero ver a este excomandante de la guerrilla sentado como cualquier ciudadano en una sala de espera de cualquier aeropuerto, con una bolsa de chocolates y una botella de Tequila blanco, que verlo con un fusil todavía llenando de sangre a Colombia. Que hay heridas que sanar, claro que sí. Que hay que seguir buscando y pidiendo perdón, también es verdad. Pero la paz se hace es con los enemigos, así sea una paz imperfecta. Hay que seguir trabajando para que no haya la sensación de impunidad total, como tampoco descansar en la búsqueda de la reconciliación.

Qué bello e inolvidable recorrido por la FIL Guadalajara 2019. En el 2020 allá estaremos porque Dios siempre quiere.

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