Gobernar para ser y no para parecer

Por: Gustavo Santiago

Hace poco un amigo personal me preguntó, ¿debo ser o parecer?. No dudé un instante en responderle, tú obligación es ser.

Traigo ese recuerdo porque es el dilema en el que caemos muchos. Y a eso no escapan nuestros gobernantes local y regional. Están estrenando mandato con una fervorosa votación y con entusiasmo iniciaron sus administraciones, pero sus planes cambiaron a partir de la pandemia.

Lo que sí no me cabe la menor duda es que lo están haciendo con responsabilidad y en medio de un hecho inesperado, han sabido sortear equivocaciones, y lo más difícil tomar decisiones que generan opiniones que muchas veces crean grietas de apoyo y críticas.

Es mentira decir que los gobernantes les importa que los critiquen en redes. Son seres humanos y sienten, pero les duele más cuando saben que están haciendo lo correcto, aunque sea impopular. Pero para ello deben estar preparados. Fueron elegidos para gobernar bien, no para complacer.

La implementación de un toque de queda, de una ley seca, de apretar medidas de tránsito, de cobrar impuestos, austeridad en el gasto, de explicar una y otra vez que la situación financiera no te permite ejecutar algunas acciones administrativas, naturalmente generan descontento y no complace a quienes de pronto no entienden las dinámicas de la función pública.

Aquí me acuerdo de una reiterada frase política que dice “es fácil criticar desde afuera, espero que cuando te montes en el potro, lo sepas domar”.

Pero en estos tiempos las cosas son distintas, porque no puede tildar de mal gobierno al que toma decisiones responsables, más cuando se habla de proteger la vida y la salud de sus gobernados.

En estos tiempos de pandemia, cuando la cabeza de quienes están al frente del poder está a punto de estallar por innumerables reuniones virtuales, otras presenciales, resolución de problemas, reclamos válidos del ciudadano afectado por la crisis, del cumplimiento de la minucia administrativa y fiscal, debe tener los pies sobre la tierra para ser y no parecer un gobernante.

Aquí me acuerdo del presidente de Brasil, que por tratar de parecer un buen gobernante que no iba a confinar a su país, salió con declaraciones y tomó decisiones populares que le costó la vida a muchos de sus compatriotas. Hoy está arrepentido y con lluvia de cuestionamientos y hasta demandas internacionales por su actuar.

Me dicen que en la política hay que mantener la popularidad, la aceptación como sea, porque en las próximas elecciones debes garantizarle el camino a tú sucesor.

Cual error se comete con ese pensamiento, porque aquí es donde cabe la frase de “hay que hacer lo que sea”, punto final para caer al precipicio de la corruptela, engañar a tú pueblo, enfermarte con el ego y cuando termines tu mandato serás destrozado y puesto en evidencia.

Que eso no les pase a los nuestros. Hay que ser y no parecer. Aplica para todos en cada uno de nuestras responsabilidades.

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