Incertidumbre heroica

Por: Germán Danilo Hernández T.

Tras ocho años de inestabilidad política, con su consecuente desbarajuste institucional y profunda afectación al desarrollo económico y social de la ciudad, las elecciones del próximo 27 de octubre se proyectaban como una gran oportunidad para que Cartagena retomara formalmente el rumbo y rescatara algo de su mancillada imagen. No obstante, el panorama electoral no puede ser más desalentador para quienes confiaban en encontrar una salida democrática a la crisis.

El país observa nuevamente al departamento de Bolívar, y a Cartagena  en particular, como escenario de una rebatiña electorera en la que está en juego todo tipo de intereses, menos los del territorio y los de sus habitantes, mientras que los votantes se aprestan a participar en una nueva puesta en escena de una vergonzante tragicomedia política.

Aunque la frase se ha repetido varias veces en la antesala de otros comicios, Cartagena está “en el peor de los mundos”, con una proliferación de candidatos, la mayor del país para estas elecciones, pero con una sensación colectiva, motivada por las circunstancias, de que la ciudad seguirá inmersa en una turbulencia político-administrativa, que encaja perfectamente en una de las Leyes de Murphy: “todo lo que está mal es susceptible de empeorar”.

De los 14 candidatos en contienda, solo dos lograron tomar ventajas en la intención de votos (según las encuestas); las posibilidades de una alianza de “alternativos” se va diluyendo en una compleja combinación de intereses, egos y manipulaciones, al tiempo que un sector económico-político de apariencia cívica, impulsa un proceso para una tercería, acudiendo a prácticas que suele cuestionar a los políticos convencionales.

El país político no mira desde la distancia el desmadre electoral en Cartagena, le está metiendo mano de manera directa y con una “artillería” comparable con la desplegada por Maduro en la frontera, que involucra instituciones aparentemente imparciales y una frentera instrumentalización de la justicia.

Así las cosas, haciendo cábalas sobre este revoltillo impresentable, los “pecados” políticos de los punteros serían la carnada para sacarlos de contienda, antes o después de las elecciones. En una jugada maestra de poker, los impulsores de la tercería, rescatarían “la mejor carta” de los alternativos, quienes finalmente, por afinidades políticas ocultas, contarían con parte   del caudal electoral de alguno de los caídos en desgracia, y finalmente ganarían la partida.  Dice el refrán que “en río revuelto, ganancias de pescadores”.

Es evidente que la dirigencia política tradicional y todas sus aristas, la organizaciones empresariales, sociales, la academia, los medios de comunicación, o mejor dicho, la ciudad en su conjunto, no han aprendido de las duras lecciones del pasado, no dimensiona la trascendencia de la hecatombe que le acecha y sigue “deshojando margaritas”, transitando por un camino de incertidumbre Heroica, que puede conducirla al precipicio.

germandaniloh@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

shares