La ANLA y su ley del embudo en Montería

La ANLA y su ley del embudo en Montería

Es la Corporación Ambiental Valles del Sinú y del San Jorge, CVS, la responsable de la verificación y cumplimiento de la licencia ambiental que se le otorgó al operador del relleno sanitario en Montería. Eso está claro y mediante resolución de 2020 quedó establecida esa competencia.

No entiende uno como en el pasado y fallido intento de supervisión de la operación del mal llamado relleno sanitario de Loma Grande, se armara una confusión sobre quien tenía la competencia.

Aquí vale la pena hacer dos anotaciones. La primera: en la dirección de José Fernando Tirado de la CVS se hizo advertencia clara del vertimiento de lixiviados a fuentes hídricas que están alrededor del depósito de basuras de Montería y denunció con pruebas que el suelo estaba sufriendo una grave contaminación.

Meses después, cuando se estaba ad portas de resolver la extensión de la licencia ambiental para la entonces empresa Servigenerales, hoy Urbaser, fue la Agencia Nacional de Licencias Ambientales la que determinó quitarle esa potestad a la CVS. Sabían que el negocio podía caerse por la posición que había asumido la entidad.

Luego el 3 de diciembre de 2015 el director para la época de la Corporación Ambiental Valles del Sinú y del San Jorge, CVS, José Fernando Tirado, explicó en sentencia del Consejo de Estado, tampoco iban a ser vigilantes de la licencia ambiental y se le trasladó esa responsabilidad a la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, ANLA.

El alto tribunal consideró que, si la ANLA, le arrebató a la CVS la potestad de otorgar la ampliación de la licencia ambiental del relleno sanitario de Montería, para la operación de la empresa Servigenerales, entonces que sea la agencia la responsable de su seguimiento y cumplimiento.

Sin embargo, el Consejo de Estado indicó que la corporación sigue teniendo la competencia de prevención, es decir, si la corporación observa que hay una situación anómala debe hacer la evaluación pertinente y seguimiento.

Ahora, cuando se revive la polémica por el relleno sanitario resucitan la discusión de las competencias y sacan a relucir que en julio del año 2020, la ANLA le devolvió las facultades de vigilancia plena a la CVS.


Conclusión, cuando el negocio es licenciar que es donde están las ‘ganancias’ asume la ANLA, pero cuando se trata de vigilar y darle cumplimiento a lo autorizado (bien o mal, amañado o no) que asuma la entidad que está en el terreno, en este caso la CVS.

La ley del embudo.