Los hago responsables de lo que pase

Los hago responsables de lo que pase

Por: Toño Sánchez Jr.

Lo que pasó no tiene sentido, pero tiene un claro mensaje.

Hay un combo de monterianos, que se han amparado en el paramilitarismo y en el uribismo para intimidar, enriquecerse y señalar a todos los que piensen diferente a ellos.

Hace unos días cuatro personas ENCAPUCHADAS, en mayúsculas, porque así le gusta actuar a ese tipo de gentuza, irrumpieron en la casa de Raymundo Berrocal Escobar, después que él salió a hacer unas diligencias.

Entraron e intimidaron a su hermana. Le preguntaban dónde estaban los ‘papeles del paramilitarismo’. Al rato se fueron, sin llevarse absolutamente nada.

Este asalto tiene todos los ingredientes para uno preguntarse: ‘aquí falta algo’.

Pero ese ‘faltante’ es lo que lo hace interesante.

La vida me ha enseñado a no creer en coincidencias ni en casualidades, pero de que he visto las más extrañas de este mundo, no hay duda.

Este ‘raro’ asalto a la casa de Raymundo Berrocal Escobar tiene para mí un perverso mensaje.

Raymundo es un entrañable amigo mío. Y eso lo saben los que han perpetrado esta acción. Razón por la cual, tengo la certeza de que están mandando un mensaje.

Raymundo Berrocal es un hombre bueno. Un sabio callejero, que esta sociedad no ha sabido apreciar. Es una persona que te tiene una respuesta, con certeros argumentos, a tus preguntas. Es un hombre feliz a su manera. Es un hombre que le alegra la vida a cualquiera son sus ocurrencias y sus salidas. Es lo que uno llama una buena y maravillosa persona.

Y hacerle esto, me parece la infamia más despreciable.

¡Miserables! Por siempre, los que le hicieron esto. Esa es una persona buena e inocente que no se merece esto. Enfréntenme a mí.

Yo sé que quienes lo hicieron saben que Ray es uno de mis pocos amigos, y golpearme allí tiene su mella.

Yo quiero hoy escribir públicamente que lo único que he escrito en el último año, que llame a este tipo de reacción es el tema de la Cámara de Comercio. En donde he tocado a un ‘combo’ de monterianos que se han enriquecido a la sombra de ‘vainas raras’, es mi opinión, a lo mejor errada, y que hoy se las dan de catones morales desde la sede de un ex cabaret que funciona en la Calle 41 con Avenida Primera.

Hago responsable, de lo que le pase a Raymundo Berrocal y a mí a: Jairo Díaz Sierra, Adriana Cote Velosa, Salvador Vélez, Pedro Ojeda, Carlos Spath, David Bianchi y Abraham Hadad. Todos ellos miembros de la ‘Secta’ del CD. Metan allí también a María Teresa Hadad.

Todos los anteriores miembros o simpatizantes del paramilitarismo, porque así lo viví cuando fui amigo de Carlos Castaño.

Y entre ellos hubo militantes de la guerrilla, el narcotráfico, el paramilitarismo y la corrupción. Pero todos gozan de buena salud y buen billete. ¡Ahhh! Y de la protección de Iván Duque.

Solo por contarles algo. Por allá, por los años 80 del Siglo pasado, corrió un rumor de que a Carlos Spath el B-2 lo iba a matar por torcido. Pero Don Rodrigo García Caicedo (R.I.P.) intercedió y lo salvó, así lo ha asegurado su hijo Jaime García. Pero cuando Don Rodrigo murió ni siquiera fue a dar el pésame.

Pedro Ojeda, estuvo escondido un tiempo en Bogotá, hasta que Carlos Castaño lo mando a buscar y lo salvó de una muerte segura que tenía por haberle quedado mal a una gente de Cali. De allí vienen todos los cuentos del Centro Comercial Alamedas.

Salvador Vélez se vive ufanando de ser un poderoso intocable porque una hermana de él por parte de madre ha estado al lado de presidentes y de Germán Vargas Lleras.

David Bianchi se olvida de aquellas épocas del contrabando de maquinaria pesada que llegó a Colombia.

Y Abraham Hadad se olvida de la finca Misigüay, que terminó en manos de Fidel Castaño y que desde allí salieron las más crueles operaciones de los paramilitares.

Yo a lo mejor no he sido un buen Periodista. No he negado que fui amigo de Carlos Castaño, de que existió una amistad que fue más allá de la relación fuente – periodista. Así lo dije en una declaración en la Corte Suprema de Justicia. Pero nunca me favorecí ni me enriquecí de esa amistad, como muchos de ustedes sí lo hicieron.

Déjenme quieto. Disfruten de sus miles de millones en utilidades. Dejen a Montería y Córdoba ser lo que quieren ser. Ya está bueno de querer seguir teniendo una sociedad con comportamiento mafioso.

Oye, salieron bien librados de todas las vainas por las que han pasado, pero siguen con las mismas, con comportamientos mafiosos.

¡Aquí estoy! No me voy a dejar joder de unos cabareteros que se creen los catones morales de Córdoba.

Ahhh! Y me han dicho que ustedes ‘pintan casas’.

***

Para que Conste. Ya está todo listo para intervenir a la Cámara de Comercio y poner a Adriana Cote, así se lo juró María Teresa Hadad.

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