Los que en Córdoba creyeron en la paz, terminaron su proceso de reintegración

Luego de ingresar voluntariamente al proceso de reintegración y ser ejemplo de superación, constancia y compromiso con la construcción de paz en el departamento, 30 hombres y mujeres recibieron por parte de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) el diploma que certifica que terminaron satisfactoriamente su proceso de reintegración económica y social a la vida civil.

La ceremonia de culminaciones se llevó el pasado miércoles en Montería (Córdoba), y estuvo acompañada por delegados de la gobernación del departamento.

Cristian Padilla, enlace de coordinación del Grupo Territorial de la ARN en la sede Tierralta, Córdoba, agradeció la asistencia de las personas culminadas y sus familiares, y a su vez, recalcó “la importancia y valor que tiene este compromiso porque hoy a través de ellos, se ven los frutos de paz en Córdoba”.

“Ustedes son ejemplo de la paz en Colombia, son ustedes y su familia. Por ello nos sentimos orgullosos de haber realizado todo el acompañamiento para que pudieran desarrollar sus competencias ciudadanas y apostarle a la paz con legalidad”, manifestó Cristian Padilla.

Para Eva Sandrit Agudelo, quien recibió su certificado que la acredita como persona culminada, este proceso significó la finalización de una gran etapa, agradeció a la ARN por el acompañamiento “gracias por formarnos como personas de bien. Terminamos este proyecto de vida como queríamos, por la puerta grande; y, espero, que la paz no pare”.

Para los demás culminados no hubo palabras que describieran cómo su familia fue un motor durante el proceso. Solo bastó observar cómo, entre lágrimas y sonrisas, entregaban sus certificados a sus padres o hijos, demostrando el amor y compromiso con ellos y con la sociedad. Hoy, están listos para continuar su camino en la legalidad.

Datos de interés

·         En Córdoba, 1.829 personas han culminado su proceso de reintegración. Este proceso se ha realizado de forma voluntaria donde todos ellos han dejado las armas y así han desarrollado y potencializado sus habilidades y competencias de manera individual y colectiva con el fin de ejercer su ciudadanía de forma autónoma, con los mismos derechos y deberes que un ciudadano común.

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