Montería: 243 años de resiliencia y crecimiento

Montería: 243 años de resiliencia y crecimiento

Por: Erasmo Zuleta

Hoy es una fecha especial para los monterianos. Nuestro municipio cumple 243 años. Son más de dos siglos los que Montería lleva siendo escenario de proyectos, luchas y cambios hasta llegar a ser la pujante ciudad que es hoy día. Lejos de que este sea un cumpleaños agridulce teniendo en cuenta la cuarentena decretada por el gobierno nacional para combatir la pandemia del coronavirus, debemos recibir esta fecha con esperanza y optimismo. Si algo nos ha caracterizado como pueblo es nuestra capacidad de resiliencia. Los cordobeses históricamente hemos demostrado nuestra habilidad para sortear la adversidad y salir fortalecidos de las crisis.

La historia de nuestra ciudad es en sí misma un ejemplo de evolución y superación en tiempos de adversidad. Conviene recordar que Montería ha tenido tres grandes auges que se caracterizaron por ser momentos de crecimiento en épocas diferentes. El primero fue en 1952, cuando se le nombró capital del recién formado departamento de Córdoba. Según los historiadores, Montería fue electa capital por su ubicación central al pie del Sinú y porque para ese momento era la ciudad más próspera del nuevo departamento.

El segundo auge de nuestra Montería fue en la década de los sesenta y setenta, durante esos años germina la semilla de la educación superior en Córdoba. Para esa época se fundan las dos primeras y únicas universidades cordobesas, Universidad de Córdoba y Universidad del Sinú, ambas instituciones fundadas por Elías Bechara Zainúm.

El tercer auge de nuestra ciudad se da en los noventa y principios del nuevo milenio. En esos años se desarrollaron importantes proyectos como la construcción del centro comercial Alamedas y la primera etapa de la Ronda del Sinú, parque que al día de hoy es orgullo cordobés. De igual manera fue en esos años cuando hubo todo un florecimiento económico que se tradujo en mayores oportunidades para los monterianos y para quienes veían en la capital cordobesa una plaza donde prosperar junto a la economía local.

Como es apenas lógico, el crecimiento de la ciudad trajo consigo retos que antes no teníamos. Hoy día Montería enfrenta muchos de los problemas que también enfrentan grandes ciudades en el mundo. No obstante, hay todo un equipo de dirigentes que trabajamos todos los días en buscar soluciones a esos problemas y mejorar la calidad de vida tanto de monterianos como de cordobeses.

Hoy día, cuando nuestra economía sufre un golpe nunca antes visto, los monterianos debemos unirnos como pueblo y aprovechar la resiliencia que tenemos en nuestra sangre de la misma manera en que nuestros antepasados lo hicieron en su momento. Que esta crisis sea nuestra oportunidad para inscribirnos en la historia y que nuestros nietos nos recuerden como una generación que, por medio de la unión, superó a un voraz enemigo invisible. En tiempos donde la economía está fracturada, la austeridad es la mejor defensa. Hago un llamado a mandatarios regionales para que revisen y replanteen sus prioridades. Las inversiones deben ser en sectores sociales estratégicos, austeridad inteligente.

La adversidad es un pretexto para buscar soluciones e instaurar políticas que permanezcan a largo plazo. Algo que nos ha enseñado el coronavirus es que hay dos sectores que estaban subvalorados y que en este tiempo son los que nos mantienen vivos: la salud y el agro. Mientras el primero está lleno de profesionales y técnicos competentes que enfrentan la pandemia directamente, el segundo se caracteriza por tener personas comprometidas con su labor indispensable para la sociedad pues sin ella no tendríamos alimentos en nuestras mesas. Desde que llegué al Congreso de la República he dado una batalla incansable por hacer que el país vuelva a mirar hacia el campo como motor de riqueza. Quizá este sea el momento para hacerlo.

Por último, quisiera decir que toda crisis no es más que una oportunidad de evolución. Este duro momento que atraviesa el mundo entero puede ser un pretexto para hacer una pausa y mirar hacia adentro. No hay duda en que como sociedad sobreviviremos al coronavirus. Sin embargo, la verdadera ganancia será el aprendizaje que nos deja esta experiencia. Solamente quienes salgan de esta situación como mejores seres humanos serán los verdaderos ganadores de la historia.

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