Montería, la Sociedad del ‘Pedaleo’

Por: Toño Sánchez Jr.

Me van a perdonar que inicie esta columna con un término muy delincuencial, pero más común de lo que ustedes creen en esta sociedad monteriana: es el del ‘Pedaleo’.

Voy a definirlo, y esta definición jamás la van a encontrar en DRAE.

Definición de ‘Pedaleo’ en el bajo mundo: ‘Persona (de ‘bien’ o no) o ‘Combo’ que llega donde el ‘Patrón’, ‘Padrino’ o ‘Jefe’ mafioso, guerrillero, paramilitar o corrupto a que le quiten de en medio a alguien que les impide tener lo que ellos quieren, pero que jamás se sepa que ellos tuvieron que ver son eso.

Es una larga definición para uno de los términos más nefastos de estas tierras.

Con eso del ‘Pedaleo’ han quitado de en medio a adversarios políticos, empresariales, comerciales, industriales, familiares y hasta rivales amorosos.

Y en qué consiste el ‘Pedaleo’.

Bueno, es un oficio, y yo creo que ya va camino a ser una ‘profesión’, que se ejerce principalmente en la ilegalidad, pero que hay sociedades que lo han institucionalizado en su modo de vida. Montería lo hizo a pleno esplendor cuando el Paramilitarismo fue su ‘jefe’.

Por ejemplo, Salvatore Mancuso, llega al Paramilitarismo de la mano del Estado colombiano. Quién era el comandante de la Brigada XI en ese momento, el General Iván Ramírez. Conocido en la comunidad de inteligencia, como ‘Don Iván’.

Es uno de los verdaderos intocables de Colombia. Comandante por muchos años de la unidad más temida por la guerrilla: La Brigada XX o más conocida como el ‘Charry Solano’.

Antes de continuar una anécdota, conocida por Colombia, pero olvidada.

Cuando la famosa ‘Silla Vacía’ del proceso de paz con las Farc en el Gobierno de Andrés Pastrana, lo que llamaron ‘El Caguán’, ustedes recuerdan el discurso del ‘Negro Usurriaga’ (Milton Toncel. Estudiante de la Universidad de Córdoba). Primero habló de unas gallinas y marranos que perdieron por el famoso bombardeo a ‘Casa Verde’ en 1989 y después manifestó que la Brigada XX era el peligro para la paz, junto al paramilitarismo.

Y pidió, que para sentarse había que acabar con los dos.

Bueno, Andrés Pastrana los complació en parte.

Desmanteló la Brigada XX y mandó a Don Iván para Chile (Qué ironía).

Pero lo del Paramilitarismo fue muy difícil, ya que TODO el Ejército de Colombia entró en una ‘reingeniería’ que se conoció como ‘Plan Colombia’.  Por lo que al paramilitarismo o Autodefensas se le extendió como una especie de ‘franquicia’ para que ‘defendieran’ a Colombia. Fue la época de las más crueles masacres y en donde el país estaba dividido y fastidiado de la guerrilla.

Bueno, regresemos al ‘pedaleo’.

Los Castaño, aún no sé porqué, montaron su centro de mando en las tierras de Córdoba.

Ya Salvatore Mancuso había sido cooptado por unos oficiales de inteligencia de la escuela de ‘Don Iván’. A uno de ellos le decían ‘Don Andrés’. Se paseaba por los mejores sitios de Montería. Era común verlo con hermosas mujeres de Montería en ‘Fandango’, en el restaurante ‘Si, Sí, Si’ y en ‘La Bonga’ de la Avenida Primera.

El otro oficial que lo llenó de mística por pelear contra la guerrilla fue alguien que tenía su ascendencia, el Capitán Walter Fratini.

Con todo respeto, permítanme recordar esto que yo escribí en año 2000. Lo que sigue va en comillas.

“Un grupo de subversivos al mando de ‘Rodrigo’, que murió meses después en un combate frente a las Autodefensas al mando de ‘Santander Lozada’, comenzó el enfrentamiento contra las tropas del Ejército, en el sitio Coiba, nombre como se conoce el filo del cerro, muy cerca de la vereda El Dos. Eran las 6 de la mañana”.

“Hacia las 9 la guerrilla llevaba tres muertos y varios heridos. La fría mañana contrastaba con el fragor del combate; la nubosidad se confundía con la nube de humo que se levantaba luego del estallido de las granadas y de los morteros de 60 milímetros. El olor matinal del campo se había cambiado por el de pólvora y sangre. “No hay nada que dé más moral que escuchar los alaridos del enemigo cuando le damos con el plomo o con una granada, no hay nada que emocione más que escucharlos aullar por las radios pidiendo auxilio”, relata un veterano combatiente”.

“Ya no había regreso. A pesar de las bajas los subversivos seguían combatiendo. Los militares pensaban que sólo eran pocos guerrilleros, pero cuando vieron que un grupo los atacaba por otro flanco se percataron de que necesitaban refuerzos. El oficial les dijo por la radio: “les vamos a meter el grillo”. Le contestaron: “Métalo para tumbárselo”. Y así sucedió”.

“Como a las dos de la tarde un helicóptero se hizo presente en la zona de combate, pasó a gran altura por todo el centro del filo en donde se desarrollaban los enfrentamientos. Ya el comandante guerrillero había ubicado en una parte del cerro a cinco de sus hombres que estaban armados de dos galil, 2 AK 47 y un fal; les había ordenado que esperaran hasta que el piloto se tomara confianza y bajara”.

“El helicóptero comenzó a ametrallar la zona en donde estaba el grueso de la columna guerrillera; cuando entró nuevamente se escuchó por la radio un grito que decía: “ahora, ahora, ahora muchachos”. Cinco fusiles apuntaron sus trompetillas hacia el aparato y comenzaron a disparar con desesperación; de pronto el helicóptero empezó a fallar; a los pocos segundos explotó partiéndose en dos y se vino a tierra. Murieron 9 uniformados, entre los que se encontraban el comandante de la Policía de Urabá, el comandante de la Base Naval de Turbo y el capitán Walter Frattini Lobacio”.

“Frattini era muy apreciado, querido y respetado por la población civil de Córdoba y de Urabá por el apoyo que le prestó; además, le reconocían su aguerrida vocación para el combate. Este militar fue quien a inicios de 1992 reunía en Montería a comerciantes, ganaderos, agricultores y demás líderes de la región, para exhortarlos a enfrentar a la guerrilla. Sus discursos estremecían a los asistentes, quienes al final se comprometían a colaborar con el Ejército y a luchar contra la subversión. Su muerte, junto con las de los otros oficiales y soldados, desató una persecución contra la disidencia del EPL, que los llevó a entregarse”.

Ese fue el considerado un gran Oficial del Ejército de Colombia. Y fue uno de los mentores de Salvatore Mancuso.

A Mancuso lo reclutó el ¡¡¡ESTADO!!!

Pero ese no es el tema de esta columna.

El tema de esta columna es que ‘unos’ miembros de la ‘sociedad monteriana’ empezaron a reclutarlo a él, a Mancuso, a punta de PEDALEO, para sus intereses.

Fue entonces cuando Salvatore Mancuso cometió uno de sus más grandes errores: ¡Meterse en la política!

Yo llego en una ocasión al Pabellón de Máxima Seguridad de la cárcel ‘La Picota y allí está Diego Murillo Bejarano. Hablo con él. Y me quedo con una letal cita: “Vea Toñito, (Este apelativo me ha costado y se lo tuve que explicar a la Corte Suprema de Justicia, en el sentido de que en esta región al hijo le ponen el diminutivo del padre) a las Autodefensas no las corrompió el narcotráfico, fueron los políticos”.

Y yo creo que así fue y así ha sido.

¿Ustedes recuerdan cuando el ‘Pachi’ Burgos fue alcalde de Montería?

¿Recuerdan que hubo unas invasiones?

Bueno, fueron unos personajes, -y hay que reconocer que eran ‘gente de bien’ de Montería-, a PEDALEAR para que Mancuso se metiera en esto.

Y se metió.

Todo terminó con el asesinato de un concejal del ‘Boroco’ Cabrales y un atentado a otro de apellido Ramírez, a quien no lo asesinaron por lo inconcebible: se le encasquilló la pistola al sicario.

Después vino el ‘Pedaleo’ para que Mancuso le quitara todo a Juancho López.

Y todo fue un ‘quitate tú, pa’ ponerme yo’.

Yo conocí al Salvatore Mancuso y al Jorge Tovar Pupo antes de la llegada de los ‘PEDALEROS’ y eran otro tipo de combatientes antisubversivos. Que cometieron vejámenes es innegable, pero tengo el convencimiento que ordenaron crímenes para complacer a sus sedientos vampiros de poder.

‘Sociedad’ monteriana, ahora yo les pregunto,  ¿Van a seguir con el ‘PEDALEO’?.

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