¿Nuevas amenazas de paro armado?

¿Nuevas amenazas de paro armado?

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La zozobra dejada por las amenazas de paro armado que se vivieron el pasado fin de semana continúan latentes en una gran parte de la población, que exige el pronunciamiento de las autoridades locales en medio de toda esta situación.

Desde el pasado 5 de mayo, los mensajes amenazantes difundidos a través de diferentes plataformas digitales y redes sociales no han parado, lo que da pie para que el temor y el miedo continúe infundido. Lo realmente grave, es que se ha puesto en entredicho el desarrollo de un supuesto segundo paro armado que, hasta esta hora, no ha sido desmentido por la Fuerza Pública.

Quizás lo que llena de preocupación a las comunidades es la ausencia de un pronunciamiento contundente de las instituciones policiales y militares, así como también, de los gobiernos locales, que den el parte de tranquilidad al desmentir una segunda parálisis por actores armados, o en su defecto, un plan con garantías de seguridad.

Todo ello se ve reflejado en el accionar de algunos dueños de establecimientos comerciales que al paso de cuatro días de que fuese “levantado el paro armado”, se rehúsan a abrir sus locales. A ello se suma la suspensión de misiones nacionales e internacionales, dirigidas a la atención de población vulnerable, que aún no cuentan con las garantías de seguridad necesarias para dar continuidad a sus actividades.

Entretanto, miles de mensajes son compartidos sin corroborar su procedencia, la voz a voz entre las personas siembra la sospecha de un segundo fin de semana en las mismas condiciones que el anterior, el ‘chip’ de las amenazas continúa implantándose y las autoridades no se hacen sentir.

Sí, evidentemente pidieron confiar en la Fuerza Pública luego de que distintos hechos de alteraciones al orden se llevaran a cabo, pero ahora que el ambiente de zozobra permea a algunas localidades, principalmente al sur de Córdoba, la voz que llene de confianza y que por lo menos indique qué información es falsa y cual no, sigue sin escucharse, dejando así a una sociedad que está llena de miedo a la deriva.