¿Por el que diga Uribe?

¿Por el que diga Uribe?

Hay quienes piensan que si el partido Centro Democrático postula candidato propio para las elecciones presidenciales perderá el poder. Acusan el desgaste del actual gobierno que ellos impulsaron.

Otros en cambio opinan que, de no presentar candidato con el sello puro del uribismo, se corre el riesgo que los seguidores se dispersen, no haya identidad política y se pierda el poder.

Los ciudadanos, los que votan sin sectarismos, tienen otro pensamiento muy alejado de la realidad mental de los que se quieren atornillar en el poder. Están mamados de los “mismos, con las mismas”, de las “promesas y promesas”, de los ataques de uno contra los otros, del desprestigio verbal, discursos ‘ventejulieros’, peleas virtuales inútiles que no construyen y la radicalización de los extremos.

En la realidad política, el uribismo está reventado por dentro y ante la pérdida de la investidura de su líder natural Álvaro Uribe como senador, perdieron direccionamiento, se convirtieron en ruedas sueltas donde cualquiera cree tener las cualidades para ser presidente.

Es que bajo el pensamiento que las mayorías votarán por “el que diga Uribe”, sus militantes creen que aseguran ser presidente. Ya ocurrió con Iván Duque y miren al país como está.

Otros más aterrizados sugieren que el uribismo debe adoptar un candidato de centro, que ofrezca garantías de sumar y no de radicalizar un extremo político y mantener dividido al país.

La carta del congresista Edward Rodríguez dirigida al exsenador y expresidente, Álvaro Uribe, pidiendo que sea él quien defina si su precandidatura debe ser anulada como lo sugiere el comité de ética de Centro Democrático, es la clara muestra que en el uribismo consideran que las mayorías en el país votarán “por el que diga Uribe”.

La disputa, porque es una abierta pelea por el poder está abierta y los uribistas saben que el candidato a derrotar es Gustavo Petro.

La gran medición de fuerza electoral del uribismo se medirá primero con las elecciones a Congreso, donde analistas se atreven a señalar que Centro Democrático perderá curules, mal mensaje para las presidenciales, si eso ocurriera.