Un niño llora desconsolado la muerte de su madre por culpa de la violencia sin control que sacude a Córdoba, mientras la gobernadora disfruta los placeres de una recocha con título de fiesta.

Tildo de recocha la fiesta ganadera que este año fue marcada por la división gremial propiciada con tufillo polítiquero,m por la Gobernación de Córdoba, y por el desorden que impera en una fiesta popular que no tiene las mínimas garantías de respeto para quienes participan y mucho menos para los espectadores.

A ella, sin sentido de pertenencia por el departamento el reclamo principal.

Si hubiese secretario de gobierno en propiedad, bien podría haber delegado para asumir la responsabilidad institucional del crimen que le está dando la vuelta al mundo, pero parece que los cálculos políticos basados en la burocracia, no le han permitido designarlo.

Me permito recordarle que ya pasaron tres meses de la renuncia de Juan José González de esa Secretaría, y aún no encuentra persona idónea en Córdoba.

Aunque quiera mostrar excusas para justificar su actuación en favor de quienes le garantizaron el trono del Palacio de Naín, es evidente que Sandra Devia, la gobernadora del
Partido de la U, estaría en el juego de los amarres y componendas para ayudar a sus jefes en la sombra a sostener el poder.

Podriamos afirmar que después del crimen, la presencia de la autoridad departamental en Tierralta no resucitaría a la mujer asesinada, pero es menester de la institucionalidad hacerle frente a lo que está desestabilizando al departamento de Córdoba, la maldita violencia que no respeta estrato social, género, edad, horario, ni fecha.

Nos guste o no, ella es la gobernadora de Córdoba, y para eso la escogió el Presidente Iván Duque. A menos que la orden sea «bajarle el tono» al asesinato de una mujer en Tierralta.

Ya lo que falta es que convoque a un consejo de seguridad, diga que la mujer no era líder social, como si eso justificara su muerte, ofrezca una recompensa y salga a los medios a repudiar el homicidio.

Lo único que importa a las autoridades es que ella no era líder social ni que se trató de un feminicidio, pero se les olvidó proteger a una persona amenazada públicamente en un panfleto que también quisieron desconocer para no ‘calentar’ un ambiente de orden público donde los criminales han demostrado poder. Que tristeza!

La recocha de fiesta y reinado de este año debe debe coronar la indiferencia, la verdadera reina de Córdoba.

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