Solidaridad en medio de la crisis: Tres hermanos unicordobeses dan clases a niños de una vereda de Sahagún

Solidaridad en medio de la crisis: Tres hermanos unicordobeses dan clases a niños de una vereda de Sahagún

En la vereda La Floresta, municipio de Sahagún, en medio de la emergencia y la crisis por la Covid-19, los niños de esta comunidad continúan motivados en estudiar y superarse.

Esto, en parte gracias a los hermanos Díaz Torres, tres de ellos estudiantes de Licenciatura en Educación Infantil de la Universidad de Córdoba y y otra egresada de esta casa de estudios de Licenciatura en Educación Artística – Música.

En medio de la cuarentena, los hermanos Díaz Torres – John Freddy, Yani Luz, Indi Vanesa y Adriana Lucía – acondicionaron un pequeño espacio en su hogar, debajo de un techo de palma, para orientar a un grupo de niños del pueblo en sus actividades académicas virtuales para que continúen adquiriendo conocimientos y no pierdan el año escolar.

Más allá de esta labor social enriquecedora qué hacen por los niños de su comunidad, a la familia Díaz Torres le tocó vivir momentos de angustia y temor cuando recibían el corregimiento San Juan del municipio de Puerto Libertador, una zona históricamente de conflicto entre grupos armados que se disputan el territorio y desde donde esta familia se desplazó en 2005 hasta La Floresta.

Recuperados de esas amargas páginas de su vida, en su hogar campesino de La Floresta, los hermanos atienden a 10 niños tres veces por semana de diferentes grados de básica primaria y uno de octavo y los orientan en sus tareas para la casa.

La vocación por la educación fue inculcada por sus padres, Luis Díaz Pinto y Yenis del Carmen Torres y justo en el momento más necesario la ponen en práctica.

John Freddy y Yani Luz, hacen quinto semestre e Indi Vanesa, sexto. Los tres reciben con todos los protocolos de bioseguridad a los pequeños estudiantes.

“Los niños de esta zona no tienen acceso a Internet, sus padres en ocasiones no tienen el tiempo para orientarlos y en algunos casos tampoco cuentan con la formación para hacerlo. Así surgió la idea de abrir una especie de escuelita en casa. Son niños de diferentes grados de la básica primaria y uno de octavo, es un proyecto que nos ha enriquecido la experiencia como docentes y ha sido una forma de canalizar buenas energías”, explica Indi, al hilo de una dificultosa conversación por celular, desde la vereda, a 20 minutos de Sahagún.

La hermana mayor, Adriana también ayuda en la labor docente debajo de frondosos árboles de mango, níspero, cereza, y ranchos de palma que sirven de aulas al aire libre, con estudiantes separados a varios metros.

“La historia de nuestra familia ha sido muy compleja, en aquel entonces salimos de San Juan huyendo de la violencia, pero gracias a Dios hoy estamos sirviendo a la comunidad con esta iniciativa y por eso, aunque con mucho esfuerzo, nos hemos preparado para ser profesores. Tenemos el deseo y las ganas de ayudar a quienes están en condiciones menos favorecidas, con lo poco que tenemos”, resume Adriana Lucía.

Cada oportunidad que tienen se desplazan al perímetro urbano de Sahagún, haciendo uso de su pico y cédula, a obtener Internet para descargar videos, ingresar a plataformas y otras necesidades virtuales que requieran los pequeños.

“Hemos querido proporcionar a los niños del pueblo los recursos necesarios, con nuestros celulares, para ayudarlos a cumplir con las tareas en medio de esta crisis por el Coronavirus. También es el momento para fomentar esta iniciativa en los compañeros que se forman como futuros licenciados, quienes se encuentren en veredas y zonas dispersas, para que compartan el conocimiento”, expresa John Freddy.

Además de los cuatro hermanos que se inclinaron por la educación, otra hermana, Angie, estudia en la Unicor Administración en Finanzas y Negocios Internacionales. El más pequeño de los Díaz Torres tiene 8 años y también se beneficia de la escuelita que sus hermanos improvisaron y que hoy ayudan a mejorar y mantener la educación de los niños de la comunidad en medio de aulas cerradas y virtualidad.

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