Son más malos que el arroz del Idema

Son más malos que el arroz del Idema

Por: Toño Sánchez Jr. 

Oswaldo López (R.I.P.) fue una gloria del Béisbol cordobés y colombiano. Fue segunda base, cátcher y outfield. Y fue la primera persona a quien le escuché decir: “No joda, ese man es más malo que el arroz del Idema”. ¿Cómo así? Y te miraba de manera inquisidora, se sonreía, y te decía: “Eche, porque da el pegao en la tapa”. 

No me cabe duda que el trío de oro de hoy en día, conformado por Adriana Cote Velosa, Jairo Díaz Sierra y el Procurador Nicolás Barguil, son como ese arroz del Idema. Y también hay que meter a un lucifer en la sombra, que ha sido todo un titiritero, Jairo Osorio. 

El pasado 24 de agosto de 2020 la Procuraduría Delegada para la Moralidad Pública les tumbó la suspensión que arbitrariamente el Procurador Nicolás Barguil le impuso a Félix Manzur Jattin, en su condición de Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Montería. 

Y ese mismo día, Jairo Díaz Sierra y Adriana Cote Velosa comenzaron a armar su otra cacería… la mía. Pero como le gustaba decir a Jack El Destripador… ‘vamos por partes’. Primero con el fallo de la Procuraduría que revocó la suspensión de Félix Manzur. 

Este falló tiene un inocultable sabor a regaño para el Procurador Barguil. La Procuradora que lo profiere, Olga Lucía Alfonso Velásquez, casi que le resalta, encomilla, subraya y le pone en negrillas todo el fallo. Tácitamente lo manda a leer y le da a entender que no sabe nada. 

Dice la Procuradora Alfonso que el Procurador Barguil presentó argumentos solo transcribiendo el inciso primero del artículo 157 del C.D.U. (Código Disciplinario Único) y que “posteriormente se procedió a hacer referencia a pronunciamientos de la Corte Constitucional sobre la materia”. 

Por su parte el abogado de Félix Manzur dejó en claro que la Procuraduría Regional de Montería no tenía la competencia para suspender provisionalmente a su defendido, y que el Debido Proceso se violó. Dejó en claro que “se está frente a un juicio de reproche subjetivo sin respaldo probatorio”. 

Además, señaló, que la suspensión fue arbitraria y “que no hay prueba de que los contratos cuestionados hayan sido celebrados con recursos públicos”. 

Ante esto uno se pregunta ¿cómo es posible que un Procurador Regional (Nicolás Barguil) se haya atrevido a proferir una temeraria medida de suspensión sin aportar prueba alguna que esos contratos hayan sido celebrados con dineros públicos. A esto es lo que yo llamo ser un ‘man’ sin agüero. 

Lo cierto es que la Procuradora Olga Lucía Alfonso deja claro desde el inicio de su pronunciamiento los “requisitos de procedencia que se deben observar en torno a la figura de la suspensión provisional como medida cautelar dentro del proceso disciplinario”. 

Allí enumera 5 requisitos y el cuarto es determinante: “4) Sujeto pasivo de la medida: Servidor Público. 

Cómo es posible que Nicolás Barguil no conociera de estos ¡CINCO (5) requisitos!  

Cómo es posible que el Procurador Nicolás Barguil no conozca la SENTENCIA C-089 de 2019 (¡No tiene un año!) en donde la CORTE CONSTITUCIONAL revisó la constitucionalidad del Artículo 157 del C.D.U. en donde respecto a los requisitos de la medida de suspensión sentenció: 

“La suspensión provisional NO ES UNA MEDIDA DISCRECIONAL SINO REGLADA. Por tanto, está sometida a unos ESTRICTOS presupuestos o condiciones OBJETIVAS…”. Más adelante la Corte señala: “… deben existir SERIOS elementos de juicio…”. (Mayúsculas son mías). 

Pero más adelante la Sentencia C-089 de 2019 de la Corte Constitucional dice lo siguiente:  

“Para suspender provisionalmente al SERVIDOR PÚBLICO en el proceso disciplinario se deben RESPETAR UNA SERIE DE GARANTÍAS a saber: 1) la de que LA DECISIÓN DEBE SER MOTIVADA, esto es, fundarse en la existencia y verificación de los antedichos presupuestos o condiciones OBJETIVAS, en especial en el de que EXISTAN SERIOS ELEMENTOS DE JUICIO…”. (Nuevamente las mayúsculas son mías). 

En esta Sentencia la Corte Constitucional dejó en claro algo que la Procuradora Alfonso resalta con subrayado en su fallo: “Ahora bien, la suspensión provisional no se refiere a todos los antedichos destinatarios, sino que tiene una cualificación especial. En efecto, recae sobre aquellos sujetos disciplinables, para emplear la terminología del C.D.U., que sean servidores públicos y que, además…”. 

Resalta más adelante la Procuradora Delegada para la Moralidad Pública que “es necesario establecer si el sujeto sobre el cual se va a imponer la suspensión provisional tiene la calidad de servidor público”. 

Pero nada de esto hizo Nicolás Barguil. 

Cuando uno como Procurador toma una medida, como la que tomó Barguil, es literalmente defecarse sobre la Corte Constitucional y el ordenamiento jurídico de Colombia. Esta es otra razón para calificarlo como un ‘man’ sin agüero. 

Esto me lleva a inferir que el odio, la venganza, el desquite te enceguece como está demostrado en este caso. Donde lo primero que se buscó fue un linchamiento público, para que toda la sociedad respaldara a los vengadores o justicieros. 

Cómo es posible que los ‘quejosos’, Adriana Cote Velosa y Jairo Díaz Sierra, Y por supuesto Nicolás Barguil, no supieran esto que ha dicho la Corte Constitucional en varias Sentencias: “Las Cámaras de Comercio son personas jurídicas de derecho privado, de naturaleza corporativa, gremial y sin ánimo de lucro, que por expresa disposición legal ejercen funciones públicas mediante la figura de la descentralización por colaboración”. 

Yo creo, es mi OPINIÓN, que sí lo sabían, pero como estaban ante un linchamiento público y mediático no había lugar a perder.  Cómo lo dije hace ocho días, aplicaron eso de ‘dispara primero y pregunta después’. ‘Vayan fusilando mientras llega la orden’. 

Los quejosos, Cote Velosa y Díaz Sierra; junto al Procurador Barguil, mostraron a Félix Manzur como ejerciendo funciones públicas. Pero resulta que la Procuradora para la Moral Pública les dijo: 

“En cuanto a la naturaleza del presidente ejecutivo, este es el representante legal de la Cámara de Comercio y depende de la Junta Directiva, su vinculación con la Cámara de Comercio corresponde a una relación contractual de derecho privado y en consecuencia está sometida al Código Sustantivo del Trabajo”. 

“Por lo anterior, NO CABE DUDA QUE, el Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Montería NO TIENE LA CALIDAD DE SERVIDOR PÚBLICO pues su designación no corresponde a una vinculación legal y reglamentaria, esto es, fungía como trabajador de una persona jurídica de NATURALEZA PRIVADA que presta un servicio público por intermedio de la descentralización por colaboración, pero por ello, se repite, NO PUEDEN CONSIDERARSE SERVIDOR PÚBLICO”. (Mayúsculas otra vez mías). 

Por otra parte, el Consejo de Estado “en un caso donde se alegaba que los miembros de las juntas directivas de las Cámaras de Comercio eran empleados y en dicha calidad ejercían autoridad, señaló: Si bien las Cámaras de Comercio pueden cumplir funciones administrativas en las condiciones que la ley señale, por este solo hecho, LOS PARTICULARES QUE LAS CONFORMAN NO SON SERVIDORES PÚBLICOS, ni los miembros de sus juntas directivas desempeñan empleo público”. (Mayúsculas mías). 

Todo esto, lo infiero, a lo mejor equivocadamente, lo sabía Jairo Díaz Sierra y Nicolás Barguil, pero más el primero. Adriana Cote no sabe nada de eso, pero firma. 

Yo no salgo de mi asombro. De cómo se atrevieron a todo esto. Y cómo Nicolás Barguil se defecó en la Constitución y la Ley. 

Pero ahora Adriana Cote Velosa y Jairo Díaz Sierra, los dos no son de Córdoba, son unos advenedizos, se juntan nuevamente, pero para intentar cazarme a mí.  

Todo, porque fui el ÚNICO periodista que no tuvieron a su favor en la cacería y linchamiento público que lideraron contra los miembros de la Cámara de Comercio. Lo reitero, hay cosas que se están investigando, y de llegarse a comprobar escribiré con la misma vehemencia sobre eso. Pero jamás permitiré un linchamiento, así la persona a quien se lo hagan sea mi adversario. 

Para no hace más extensa esta columna la otra semana me referiré a la amenaza de Jairo Díaz Sierra y Adriana Cote Velosa en mi contra sino retiro de mis páginas y cuentas en Redes Sociales mis columnas. De entrada les digo, no las retiro. Pero la otra semana les respondo con más detalle. Aunque con gente del CD uno no puede hablar de futuro, porque nunca se sabe. 

Antes de terminar, quiero volver a preguntar por Jairo Osorio, el titiritero detrás de todo esto. El nuevo terrateniente de Montería, de la noche a la mañana. 

Y quiero contarles algo.  

Esto fue un guion. Días antes de que empezara todo, un hampón de Córdoba metió un Derecho de Petición a la Cámara de Comercio de Montería solicitando cuánto me pagaban en publicidad a mí mensualmente. La Cámara respondió.  

El hampón, mano siniestra de Álvaro Uribe Vélez, cogió la respuesta y se la mandó a todos los periodistas de Montería incluido El Meridiano. Entonces vino el segundo acto.  

Muchos medios se sintieron ofendidos por lo que facturo yo hace 12 años por PUBLICIDAD y de inmediato se volvieron ‘aliados’ de la causa contra la Cámara de Comercio de Montería. 

Aquí quiero decir algo con respecto al Golf. No hay nada más parecido a la vida que el Golf. 

Tiger Woods dijo en su libro algo que se me quedó clavado en el corazón y en mi mente: “Nunca he basado mi juego en el mal golpe de otro golfista, sino en mis condiciones”. 

Igual. ¡Nunca! He basado mi periodismo en lo que le paguen a los demás. 

Cuando medios y periodistas aquí se enriquecieron a costa de, por ejemplo, Jaime Torralvo, Marta Sáenz, Alejandro Lyons… yo jamás salí a hablar mal ni del contratante ni del contratista. Ni nunca lo haré. 

Reto a un colega, me odie o no, a que me diga cuando he ido a una empresa a quejarme porque le den pauta publicitaria. Nunca. 

Pero sí quiero reconocer algo, me dio duro saber que medios se fueron lanza en ristre contra la Cámara de Comercio de Montería porque me daba publicidad. No sabía que la envidia había hecho metástasis en algunos medios y periodistas. 

¡No joda! Entonces estoy condenado a no ganarme la vida. Porque los medios del Centro Democrático así lo establecen. ¿Y perseguir a los que pautan conmigo? Esta pelea no me la había imaginado, pero soy un gran guerrero. Y ya me estoy poniendo la armadura. Mientras tanto… 

Como el poema de Almafuerte: 

No te des por vencido, ni aún vencido. No te sientas esclavo ni aun siendo esclavo. Trémulo de pavor piénsate bravo y arremete feroz, ya malherido. Ten el tesón del clavo enmohecido, que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo; no la cobarde intrepidez del pavo que amaina su plumaje ante el primer ruido. Procede como Dios que nuca llora, como lucifer que nunca reza, o como el robledal, cuya grandeza necesita el agua y no la implora… Que grite y vocifere vengadora ya rodando sobre el polvo tu cabeza. Almafuerte.  

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