Un atentando que no debió ocurrir

Un atentando que no debió ocurrir

Una cosa es que estrellen un avión repleto de pasajeros indefensos contra el Pentágono y otra muy diferente es que un carro estalle en una guarnición militar. Me perdonan la analogía, pero lo primero fue un acto que a nadie le cabía en la cabeza, sobre todo por las estrictas medidas de seguridad que regían (y que se redoblaron o triplicaron desde ese día) en suelo estadounidense y el segundo fue algo que se pudo evitar.

Que un vehículo cargado de explosivos halla explotado en un batallón del Ejército en Cúcuta, primero que todo es una vergüenza y segundo es de por sí lo que muchos han tildado como una estrategia de manos oscuras que desean pescar en río revuelto, sobre todo de cara a unas elecciones presidenciales.

Y es que quien haya visitado una guarnición militar (Marina, Ejército, Fuera Aérea o Policía) sabe de los estrictos controles que se hacen al ingreso: exigen documento de identidad y si vas en auto te piden los documentos del mismo; luego lo revisan por dentro y por fuera; si hay perros estos olfatean el vehículo y si esta guarnición está bajo sospecha de ataque, hasta un uniformado te acompaña dentro del mismo hasta el estacionamiento.

Por ello, horas después del atentado que dejó una docena de heridos, las sospechas comenzaron a circular en redes sociales. La ciudadanía se preguntaba cómo era posible que un carro entrara como ‘Pedro por su casa’ y explotara, sobre todo teniendo como antecedente el atentado al interior de la Escuela de Policía General Santander de Bogotá en 2019, el cual dejó una estela de uniformados muertos.

Si después de este atentado no se tomaron las medidas de rigor, pues estamos ante una omisión por parte de las Fuerzas del Estado. En el más reciente discurso el Ejército, por “orden del presidente reforzará esas medidas”. No había necesidad de esperar otro atentado para seguir con la misma retórica y sin decisiones de fondo.

La tecnología ha avanzado tanto que esas deben ser las herramientas para fortalecer esos esquemas de seguridad que en manos de soldados de guardia se vuelven rutinarios y cuando bajan la guardia, los terroristas aprovechan y boom.

Ahora, la duda que rondaba y que se está aclarando es que hubo complicidad desde el interior. En las últimas horas el Ministerio de Defensa y la cúpula del Ejército no descartan ello. De hecho, en un video se aprecia que el soldado que realiza la requisa a la camioneta solo duró un minuto haciendo el procedimiento para después dejarla ingresar. Ante esta falta gravísima, ya se relevaron de su cargo a los siete militares que participaron en la guardia cuando se presentó este hecho.

Desde la óptica de muchos, este suceso no es más que una ‘campaña de terror’ que fuerzas oscuras pretenden imponer en el inconsciente colectivo con el fin de generar desconfianza para que salgan a votar por el candidato guerrerista y de que el país debe seguir combatiendo el fuego con fuego.

Ojalá las investigaciones sobre este atentado lleguen a buen puerto y se descubra quién o quiénes desean desestabilizar al país y no ocurra lo que pasa en la mayoría de los casos: que pase otra tragedia para que la anterior quede en el olvido.